domingo, 25 de abril de 2010

Raúl Castro: "Socialismo es justicia social e igualdad de derechos, no de ingresos"




"Aunque aquí nadie les ha pedido opinión, reitero que jamás adoptaremos una decisión, ¡ni la más mínima!, como resultado de la presión o el chantaje, venga de donde venga, de un poderoso país o de un continente entero", dijo Castro ante el plenario, vestido de guayabera blanca en lugar de su habitual uniforme de general.

Raúl Castro dijo que ante las medidas que ha ido aprobando su Gobierno desde que asumió la presidencia, el pasado 24 de febrero, "enseguida algún funcionario del Gobierno de Estados Unidos, desde un portavoz hasta el Presidente" salió a calificarla de "insuficiente o cosmética".

"Es iluso soñar que un pueblo que ha resistido actos terroristas, guerra económica y agresiones de todo tipo durante medio siglo va a renunciar a conquistas fruto de enormes sacrificios solo para satisfacer a determinados círculos de poder de Estados Unidos", agregó.

Aunque el Parlamento aprobó una declaración condenando la directiva sobre retorno de inmigrantes ilegales de la Unión Europea, Castro no hizo ninguna mención al reciente levantamiento definitivo de las sanciones diplomáticas adoptadas por el bloque comunitario en 2003, tras las condenas a 75 disidentes.

Con el sillón en que habitualmente se sentaba su hermano, el ex presidente Fidel Castro, vacío, el jefe de Estado habló de salarios y del objetivo de su Gobierno de incrementarlos "de manera gradual y según prioridades".

Evitó precisar fechas y sectores, pues, según dijo, "no sería ético crear falsas expectativas" y señaló que "socialismo significa justicia social e igualdad, pero igualdad de derechos, de oportunidades, no de ingresos".

"Igualdad no es igualitarismo", dijo, reafirmando la reciente aprobación de una resolución para que los salarios -que en Cuba de promedio son de 408 pesos (alrededor de 30 euros) se calculen en función de lo producido y la calidad de los servicios y no de forma general.

Además, anunció la necesidad de "un adecuado sistema de impuestos y contribuciones".

Insistió en la necesidad de volverse hacia la tierra y hacerla producir y anunció que se comenzará a entregar tierras ociosas en usufructo en "fecha próxima" a quien produzca, una de las medidas que el Gobierno ha adoptado como parte de su política para reanimar al decaído campo cubano.

También aseguró que la realidad actual impone reformas a la ley de Seguridad Social vigente para elevar la edad mínima de jubilación de 55 a 60 años, en el caso de las mujeres, y de 60 a 65, en el de los hombres, así como modificar el cálculo de las pensiones.

No hubo grandes anuncios ni novedades, pero el presidente lanzó un mensaje optimista: "produciremos alimentos, preservaremos las principales conquistas de la revolución y seguiremos avanzando sin descuidar un minuto la defensa".

Antes de finalizar, Raúl Castro afirmó que había consultado con el líder cubano el texto del discurso y Fidel Castro le dijo: "está perfecto".

domingo, 3 de enero de 2010

El socialismo que queremos



Por:Douglas zabala

Publicado en aporrea.com el 01/08/07


Ya antes del 1848 cuando Marx Y Engels sacaron aquel manifiesto, anunciando que había un fantasma que recorría al mundo, se habían escritos toneladas de letras sobre el socialismo. Mucho antes de que a Bakunin y Proudhon se les metiera el anarquismo en la cabeza, en contraposición de lo que denominaron el nuevo Capitalismo de Estado “propuesto” por los Marxistas, había debate acerca de como enmacipar a las masas y con ellas construir la nueva sociedad. De manera que este debate nada tiene de novedoso; pero si de interesante. Porque si en algo todos debemos estar de acuerdo, es que transitamos momentos de grandes revueltas sociales, y aquí tenemos uno de los epicentros más agudos del continente y quizás del mundo. Ya el mismísimo Alan Woods con la sapiensa que lo caracteriza ha señalado, que “…hay que ser particularmente ciego u obtuso para no ver que ésta es precisamente la situación que se está produciendo en Venezuela. En los años recientes, pero especialmente desde el intento de golpe de estado de abril de 2002, millones de trabajadores y campesinos han empezado a moverse, a luchar para cambiar la sociedad. Si esto no es una revolución, entonces nunca más lo veremos. Sólo el sectario más acérrimo no sabrá comprender esto”.

Estas cavilaciones me obligan entonces, a evitar tantas disquisiciones ideológicas y también a hacer lo mismo que muchos doctos y eruditos sobre la materia. De allí que prefiero pasearme por el socialismo que queremos, y que irá naciendo al calor de nuestra propia cotidianidad.

Todo seria sencillo si de verdad, en vez de dirigentes forrados de contratistas y contratos tuviésemos activistas revolucionarios empujando a las masas a dar el salto definitivo. Este socialismo que ahora el camarada Hugo lo llama petrolero, seria más real si de verdad verdad PDVSA se pusiera roja rojita, y a los taladros se le escuchara más el ruido que producen para sacar el oro negro y no el de la corrupción.

El socialismo lo pudiéramos ver más de cerca; si cuando intentamos hablar con cualquier funcionario masca chicle, de los que se hacen colocar un afichote del Che detrás de su escritorio; pero que nunca se han leído ni un párrafo de lo que este camarada señaló en contra del burocratismo, nos pudiera atender con diligencia y eficacia a la hora de plantear un problema.

El socialismo que aspiramos comenzaría a materializarse, si los barrios de nuestras grandes ciudades no tuviesen fines de semanas bien rojitos, producto de tantos venezolanos, victimas del delito que guapea en cualquier esquina. En fin, el socialismo que queremos es tan sencillo, como el secreto de hacer las cosas rápidas y bien hechas, que es lo que caracteriza de verdad a un gobierno revolucionario y de paso socialista.

En fin, el socialismo que le gustaría al pueblo y a sus dirigentes de a pie, es aquel que ponga por delante los valores de la honestidad, la humildad, la solidaridad, y el que le permita el poder real de decidir y actuar libremente sobre su propio destino. Lo demás, seria empeñarnos en los esquemas del pasado, en cuanto a las formas de gobernar y a la vieja manía de los izquierdistas, de andarle buscando las once letras al socialismo cuando de verdad solo tiene diez.

*douglas.zabala@hotmail.com