viernes, 10 de junio de 2011

Entrevista con Ilich Ramírez Sánchez: “Lo que está haciendo Hamás es copiar el sistema vietnamita”


Fausto Giudice

http://www.kaosenlared.net

Desde su cárcel francesa, el Comandante Carlos analiza la situación en Palestin


Desde la central de Poissy, en la región parisina, donde purga el decimocuarto año de la pena de cadena perpetua a la que fue condenado por la justicia francesa tras haber sido secuestrado por los servicios franceses en Sudán en 1994, «Carlos», combatiente activo de la resistencia palestina durante más de dos decenios, sigue atentamente la evolución de la situación en Gaza. He podido obtener su visión de las cosas durante una entrevista realizada en español el 1 de enero, es decir, dos días antes del inicio de la ofensiva terrestre israelí. «Carlos» es un personaje histórico y no soy quien para juzgarlo, la justicia francesa ya lo hizo a su manera… una manera cuanto menos cuestionable.- FG

«Muy bien, viejo topo, ¡qué rápido escarbas!»
Shakespeare, Hamlet, citado por Karl Marx (otro barbudo)

Fausto Giudice.- ¿Sabes que han condenado a Ahmed Saadat a 30 años de cárcel?

Ilich Ramírez Sánchez.- Sí.

FG.- ¿Cuál fue tu primera reacción?

IRS.- Ha sido un abuso de poder. Es el resultado, primeramente, de la posición en que se situó el Frente popular de liberación de Palestina cuando abandonó la lucha armada en el exterior. Ahmed Saadat es de la gente de la resistencia interior, no lo conozco en persona, pero tengo entendido que es un tipo magnífico y, sobre todo, un revolucionario, es lo que he oído. De ahí esa represión tan dura contra él, mientras que otros tipos del Frente popular están tranquilamente, viajan y hacen lo que quieren y viven en Palestina, ¿no? O sea, hay una buena razón. En todo caso, este señor estaba allí, primero fue Arafat quien lo puso preso, segundo estaba custodiado por británicos y Estados Unidos, y después se retiraron y llegaron los israelíes y lo arrestaron en la cárcel de Palestina, en Jericó. Por lo tanto, caramba, un irrespeto total de la palabra dada por los gobiernos británico y de Estados Unidos. Y de los israelíes no se puede esperar que respeten a nadie, no tienen ni honor ni palabra, son criminales fascistas.
FG.- Mira, mi primera reacción fue establecer un paralelo con tu caso.

IRS.- Sí, hay aspectos que se pueden comparar. Pero es distinto, en mi caso fue un asunto de dinero. Sencillamente llegaron a un jefe de Estado, a un responsable allí, le pagaron dinero y no fue una cuestión política, sino de dinero, dinero. A mí, a Osama Ben Laden, los sudaneses nos vendieron a todos.

FG.- ¿Y no crees que pasó lo mismo con la Muqata?

IRS.- No, no, no. Los pequeños acuerdos que hacen nunca los respetan. Esta gente no comprende más que el lenguaje de la fuerza, y eso es todo. Y el Frente popular se ha ido retirando objetivamente de la lucha armada, después que, bajo la influencia de los camaradas soviéticos y bajo consejos del Partido comunista francés, también de otros partidos comunistas, pero sobre todo del Partido comunista francés, dejaron la lucha internacional. Y la lucha internacional era la única que tenía importancia para una organización como el Frente popular, que tenía bastantes apoyos de masas, que no tenía la capacidad en números de, por ejemplo, Fatáh. Pero en calidad sí la tenía.

Entonces podíamos golpear fuertemente, dentro y fuera y resulta… Hablando con Arafat hace muchos años, reconoció que no podía hacer más nada en el interior y los únicos que podíamos eran el FPLP y los aliados del FPLP. Así que… Eso fue el resultado de una buena operación, la ejecución de aquel criminal que era ministro del Turismo, un general retirado que había asesinado… –te voy a decir por qué lo ejecutaron– hace muchos años hubo una operación en Palestina, y entonces los camaradas tomaron un autobús con rehenes y al final se rindieron, ¿no? Y entonces, al rendirse, fueron ejecutados por órdenes directas de ese general. Y mataron a los muchachos del comando. Y por esa razón fue ejecutado en Jerusalén veinte años después. Eso fue hace mucho tiempo.

No olvides que el Frente popular ha sido el primero en la lucha armada. No fue ningún otro. Bueno, la primera operación armada en nombre de la resistencia palestina fue con Ahmed Jibril, FPLP-Comando General. Fueron los primeros que empezaron, con otro nombre, antes de Fatáh. Hay otro: la política, también, de abandonar a los presos. El Frente popular no sólo abandonó la lucha armada, sino que abandonó los presos, en el sentido de liberarlos por la fuerza. Fue la Comandancia General del FPLP, gente de Ahmed Jibril, que cambiaba rehenes por presos políticos, y liberaron miles de presos políticos en Palestina. Y ahora Hezbolá sigue esa misma línea, Hezbolá. Pero, lamentablemente, el Frente popular, para que lo inviten a congresos de partidos comunistas en Europa occidental, y en la época soviética, abandonó la cuestión de la lucha armada. Y ahora pueden permitirse golpear al Frente popular, cometer acciones ilegales contra Ahmed Saadat, pero contra los israelíes nadie hizo nada. El primer responsable es la propia dirigencia del Frente popular.

FG.- Pero explícame una cosa: ¿abandonaron porque desapareció la Unión Soviética?

IRS.- No, no, no, no. Fue antes. Estaba allí Ponomariov, que siempre daba consejos, sobre todo a Abu Ali Mustafa, que era un tipo magnífico, un dirigente, lo conocí bien, un tipo respetable, ¿no? Pero no tenía esa profundidad que tenía Wadi Hadad, que se proyectaba, ese genio estratégico que tenía, y esa habilidad para situaciones tácticas, teníamos buenos consejeros árabes, yo conocí a algunos, y no voy a hablar de ellos, porque algunos están vivos todavía, no eran necesariamente palestinos, militares de carrera, gente buena, y tenían gente de gran calidad también, que se encargaba de los comandos, entre los cuales me destaqué yo. ¿Entiendes? Y cuando abandonaron esas posiciones, bueno, había posiciones políticas de Wadi Hadad, que a veces, bueno, eran un poco… Wadi Hadad era un tipo de derecha, pero la línea estratégica era correcta: hay que golpear el enemigo para que no se sienta seguro en ningún sitio. Ningún cuadro, ningún responsable va a sentirse seguro en ninguna parte del mundo. Donde estén, deben estar asustados. Y cuando se abandonó, se depuso el arma principal que tenía la resistencia palestina.

FG.- Mira, ahora, la situación actual en Gaza. He hablado con un militante de Hezbolá, el cual me ha dicho que la situación no era tan mala para Hamás, que no lo habían golpeado militarmente, que tenía todas su fuerzas intactas, pero yo no sé qué pueden hacer, porque no tienen el espacio mínimo que por lo menos tenía Hezbolá en el sur de Libano, ¿no?

IRS.- Mira, yo creo que lo que está haciendo Hamás es copiar el sistema vietnamita. Hamás no ha inventado nada. Lo que hizo fue desarrollar la cuestión vietnamita, con las facilidades que le dieron los hermanos, los camaradas iraníes, ¿no? Entonces, cuando los invadieron la última vez, recibieron un golpe muy duro, porque no estaban preparados para ese tipo de lucha subterránea en el sur de Libano, bombardean aquí, atacan allá, pero les salen por otro lado y los golpean, los golpean. Y eso está pasando en Gaza. Y estoy seguro de que se han preparado… En realidad ha habido una provocación de los palestinos contra los israelíes, en esta ocasión. ¿En que sentido? Los están golpeando, o sea, los están desafiando con armamento ligero.


Modelo de un complejo subterráneo del FNL en Vietnam del Sur

Porque una compañía de guardafronteras israelíes tiene más armas que toda la resistencia palestina en Gaza. ¿Y por qué esa provocación permanente? […] Eso no es gratuito. No son locos. Los hermanos musulmanes son gente muy seria. Aparte de la cuestión ideológica… Pero la confraternidad de los Hermanos Musulmanes, fundada por Hasan El Banna en los años veinte en El Cairo, es una organización política de estructura leninista, no de ideología, –porque desde el punto de vista clasista, son una organización pequeño-burguesa, que representa los internes del zoco, no son revolucionarios, son reformistas–, sino de estructura leninista. Y eso le permitió sobrevivir a la peor represión que te puedes imaginar. Nadie nunca fue reprimido en el mundo árabe más que los Hermanos Musulmanes, ni siquiera los comunistas. Nadie ha sido reprimido más, ni los palestinos ni nadie.

Y esa gente ha sobrevivido y ha crecido y se han eternizado y ha sido la base, como el Frente popular, de donde salieron tantas organizaciones y tantos movimientos en el mundo entero, que se desarrollaron en la lucha armada con esa base de experiencia palestina en el caso de los Hermanos Musulmanes, todos los yihadistas que están luchando hasta en Afganistán, en la base, tienen la cuestión de los Hermanos Musulmanes. El hecho de que yo no esté, por ejemplo, de acuerdo con Al-Qaeda, con ese tipo de estrategia y con las tácticas que ellos llaman “terroristas” de Al-Qaeda no quiere decir que no haya una relación histórica, o sea, el doctor Al Zawahiri es un cuadro importante de los Hermanos Musulmanes, la Yihad islámica viene de los Hermanos Musulmanes. Arafat era de los Hermanos Musulmanes. Yaser Arafat era responsable de los Hermanos Musulmanes en la dirección de El Cairo a principios de los años cincuenta. Y eso hay que reconocerlo. La lucha de los Hermanos Musulmanes en Siria fue terrible, terrible, terrible: no solamente hubo una represión brutal del régimen sirio que logró casi exterminarlos, hubo cientos y cientos de hermanos sirios asesinados. Esa gente sabe lo que está haciendo. Creo que su objetivo es provocar una intervención por tierra de los israelíes, porque en Gaza, aparte de la ruta principal, de la parte de la dirección de la playa, de la zona costera, no hay como entrar, o sea, hay una línea directa, la carretera principal…

FG.- ...Es un avenida…

IRS.- Sí, sí, es un avenida. Tú no puedes entrar un tanque a menos que destruyas todas las casas, ¿me entiendes? Allí los van a masacrar. No olvides que esa cuestión en realidad es una lección de la experiencia vietnamita. Eso de enterrar las cosas, lo trajeron los alemanes orientales. Por ejemplo en Tell Al Zaatar, sobrevivieron al asedio de las fuerzas libanesas en 1976, ¿te acuerdas?

FG.- Sí…

IRS.- En Chatila, las fuerzas libanesas no descubrieron los subterráneos y los combatientes del Frente popular de Chatila sobrevivieron a la masacre.

FG.- ¿Ah, sí?

IRS.- Estaban en Chatila, estaban enterrados. En Sabra no había eso y allí sí mataron a unos cuantos. Es una experiencia vietnamita que transmitieron los alemanes orientales. Y creo que la gente de Hamás, y no sólo de Hamás, sino también de la Yihad islámica, del Frente popular, también está la gente de Fatáh, porque la mayor parte de la gente de Fatáh no son agentes de la CIA ni corruptos ni ladrones. La mayor parte de la gente de Fatáh son palestinos puros. Hamás ganó las elecciones. ¿Quién votó por Hamás? ¡La gente de Fatáh! ¡Los cristianos votaron por Hamás! La mayor parte no era gente de Hamás, pero necesitaban un gobierno limpio. Entonces, todos los combatientes en Gaza, la gente buena, porque hubo una pequeña guerra civil que liquidó a los corruptos allí, inclusive la gente de las tribus, claro, están armados y se van a luchar también. Están golpeando para que la población civil se quiebre, pero la gente está acostumbrada a sufrir, lamentablemente. ¿Y dónde van a ir? Lo importante es que eso va a tener repercusiones internacionales, no contra Israel, porque ellos se limpian el culo con todos nosotros, Israel es un país fundado sobre la mentira, la falsificación histórica…

Hay una cuestión: la Segunda guerra mundial, la persecución contra los judíos es una de las páginas más negras de la historia contemporánea y no sabemos todavía el número de gente, pero desaparecieron cientos de miles, no sabemos cuántos todavía, porque no permiten que se investigue, que se haga la lista de los nombres de las víctimas de las persecuciones nazis. Y esta gente, estos sionistas que están en Israel, son cómplices de la persecución [...] esta gente es racista, son racistas contra los otros judíos, los judíos que vienen de Irán, de Marruecos, son mal vistos por los blancos, los askenazíes , que no tienen ni siquiera una gota de sangre semita. […]

La única manera de hacer es la manera de Sadam. No hay que olvidar que era Sadam el que mantenía a los palestinos en Gaza, sobre todo en Gaza. La agresión de Iraq tiene que ver con Gaza. Mantenía a Gaza, todo el dinero venía a Gaza. Al final, de Irán también. La primera Intifada, el primer dinero que llegó a Palestina, lo mandó Irán a la organización de Abu Nidal. Y Sadam le dio también mucho dinero a la resistencia. En todo caso, los palestinos ahora sí van a ser golpeados, pero no los van a quebrar. Y, al final, es una cuestión internacional. Si miles de personas salen a las calles de París y Londres, la gente va a decir, ¡caramba!, es un problema muy difícil, un crimen contra la humanidad, crímenes de guerra permanentes, cotidianos, sin parar, bajo las cámaras de televisión del mundo entero, ¿no?, de CNN y Al Yazira.

Entonces van para golpear a los responsables de la resistencia palestina en Gaza, sobre todo la gente de Hamás, pero no solamente la gente de Hamás, tienen que librar un combate cuerpo a cuerpo y, en ese momento, los israelíes van a estar en posición de debilidad, va a pasar lo mismo que pasó en el sur de Líbano, pero va a haber miles de muertos palestinos, civiles, naturalmente. Vamos a ver. Lo bueno que hay para la gente de Palestina, y para la resistencia árabe, es que los pueblos árabes son solidarios, el gobierno traidor egipcio va a aparecer como lo que es. ¿Por qué cierran la frontera? ¿Por qué razón?

FG.- Sabes que llamaron a Dahlan a El Cairo, ¿no?

IRS.- Bueno, sabemos quién es Mohamed Dahlan, ¿no? Mohamed Dahlan es el hombre de Estados Unidos y de la CIA. Abiertamente, no se esconde.

¿Qué es el Socialismo del Siglo XXI?


El socialismo del siglo XXI es un concepto que aparece en la escena mundial en 1996, a través de Heinz Dieterich Steffan. El término adquirió difusión mundial desde que fue mencionado en un discurso por el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el 30 de enero de 2005, desde el V Foro Social Mundial.

El modelo de Estado socialista del socialismo del siglo XXI es un socialismo revolucionario que bebe directamente de la filosofía y la economía marxista, y que se sustenta en cuatro ejes: el desarrollismo democrático regional, la economía de equivalencias, la democracia participativa y protagónica y las organizaciones de base. Dieterich, en su obra Socialismo del Siglo XXI se funda en la visión de Karl Marx sobre la dinámica social y la lucha de clases. Dieterich profundiza la teoría marxista y la actualiza en el mundo de hoy, incorporando los avances del conocimiento, las experiencias de los intentos socialistas, develando sus limitaciones, entregando propuestas concretas tanto en la economía política como en la participación democrática de la ciudadanía para construir una sociedad libre de explotación. Resumiendo, el socialismo del siglo XXI supone que es necesario un reforzamiento radical del poder estatal democráticamente controlado por la sociedad para avanzar el desarrollo.

En el marco de la Revolución Bolivariana, Chávez ha señalado que para llegar a este socialismo habrá una etapa de transición que denomina como Democracia Revolucionaria. Hugo Chávez expresó “Hemos asumido el compromiso de dirigir la Revolución Bolivariana hacia el socialismo y contribuir a la senda del socialismo, un socialismo del siglo XXI que se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad” en un discurso a mediados de 2006. Además, este socialismo no está predefinido. Más bien, dijo Chávez “debemos transformar el modo de capital y avanzar hacia un nuevo socialismo que se debe construir cada día”.

En un Aló Presidente en el 2003, Hugo Chávez también presentó la propuesta de Giulio Santosuosso para el Socialismo del Siglo XXI, Socialismo en un paradigma liberal,en el cual el autor opina que en el mundo está en curso una extensa realineación ideológica, consecuencia del cambio de paradigma en curso en la economía; el viejo modelo ha muerto, pero todavía no han aparecido los nuevos criterios que permitirán la realineación conceptual.

Para contribuir a la búsqueda de dichos criterios, propone releer la historia de la economía política, porque en su opinión algunos de ellos no logran hacerse manifiestos por confusiones conceptuales en esa disciplina: la primera, ocurrida a lo largo de los doscientos últimos años, identificó al capitalismo con el liberalismo; la segunda, ocurrida en este siglo, identificó al socialismo con el estatismo. Su tesis es que el camino más espedito para alcanzar la sociedad más justa a la que todos anhelamos, se consigue con una alianza entre el socialismo y el liberalismo, una vez que el socialismo haya dejado a un lado al estatismo y el liberalismo haya dejado a un lado al capitalismo.

Dieterich no establece un modelo único y absoluto para lograr una sociedad democrática, participativa, socialista y sin clases sociales. Más bien establece una metodología para elaborar lo que denomina El Nuevo Proyecto Histórico cuyos pilares estratégicos son el Bloque Regional de Poder (BRP) que sería la integración económica y política de los Estados Progresistas de la región y el Bloque Regional de Poder Popular (BRPP) que correspondería a la coordinación continental de los movimientos sociales que apoyen a la implementación del Socialismo del siglo XXI. A eso, se suma la colaboración igualitaria y solidaria entre los Estados y los movimientos sociales, es decir, entre el BRP y el BRPP. La autogestión y la idea de Comunidades Creativas y Sostenibilidad, ideario de Ezio Manzini y la Red Mundial para el Diseño Sostenible son igualmente prácticas tangibles de este nuevo modelo.


Se hace necesario un modelo económico que no esté basado en el precio de mercado, fundamento de la economía de mercado y del capitalismo, a los que considera fuentes de las asimetrías sociales y de la sobre explotación de recursos naturales.

Propone lo que denomina una economía de valores fundado en el valor del trabajo que implica un producto o servicio y no en las leyes de la oferta y la demanda. Este valor del trabajo se mediría sencillamente por el tiempo de trabajo que precisa un determinado producto o servicio; además de los valores agregados a dicho trabajo, es decir, el tiempo de trabajo que se usó para producir las herramientas o servicios que se emplean en el trabajo mismo, lo cual a su vez lleva a un ciclo complejo de tiempos de trabajo sumados recíprocamente. Para solucionar el problema práctico que implica la teoría de la Economía de valores.

El modelo de mercado ha puesto su atención principalmente en los alcances de la ganancia y la propiedad, desvirtuando completamente el sentido de la economía. En este sentido, el modelo responde a lo que denomina "crematística", una perversión de la economía donde el acento está puesto en la ganancia. Según él, la economía política no debe operar como la forma en que unos pocos se hacen ricos, sino con un criterio de productividad.

En este sentido, el precio, como principio operativo y cibernético de la economía, determina dónde invertir, por cuanto trabajar, cuanto y qué comprar, cuánto y cuándo ahorrar y es, por lo tanto, la hebra ordenadora del sistema.

Para que el mercado funcione eficientemente, debería existir el suficiente poder adquisitivo para comprar, una formación libre del precio, un mercado que no sea monopólico y un Estado de derecho eficiente y no corrupto.

Ante la eficiencia ordenadora del sistema de libre mercado, la planificación de un modelo socialista resulta insuficiente y deformadora de la interconexión en un mundo globalizado. Así, los incesantes intentos históricos para remediar las injusticias de la economía de mercado han fracasado sistemáticamente. Las correcciones del sistema a través de la educación, la redistribución estatal, la expropiación y la democracia obrera, no han resuelto satisfactoriamente la eficiencia cibernética que el modelo de libre mercado impone en las redes globales.

El modelo del socialismo del siglo XXI debería estar basado en una ecuación donde el valor (precio) del producto, se vinculara la equivalencia sobre los tiempos de producción y a la democracia participativa. De esta manera, la redistribución y los cambios a nivel de educación deberían recoger los intereses reales de las personas que estructuran y definen los sistemas político-económicos. Para Dieterich, el socialismo del siglo XXI, es la ampliación y profundización de la democracia participativa, donde las dimensiones de lo cotidiano, lo estético y lo racional-crítico deben estar incorporadas al cambio social.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Fidel Castro entrevistado por la Revista estadounidense The Atlantic


Fidel Castro pidió al presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, que “deje de difamar a los judíos”, en una entrevista publicado hoy en la Revista estadounidense The Atlantic.

Castro dijo que el Gobierno iraní debe entender las consecuencias de la teología antisemita “que empezó hace dos mil años”, dijo castro en una inusual entrevista concedida al periodista Jeffrey Goldberg.
“El desarme nuclear mundial simultáneo es, por supuesto, un objetivo digno“, aseguró

“Yo no creo que nadie haya sido más injuriado que los judíos. Diría que mucho más que los musulmanes“, agrega el ex mandatario Cubano, que según cuenta Goldberg a pesar de su delicado estado de salud su mente sigue siendo tan aguda como siempre, tiene un alto nivel de energía y no ha perdido su típico sentido del humor.

“Han sido mucho más calumniados que los musulmanes debido a que son culpados por todo, pero nadie culpa a los musulmanes por cualquier cosa“, agrega Castro, quien señala que Irán debe “entender que los judíos fueron expulsados de sus tierras, perseguidos y maltratados en todo el mundo como los que mataron a Dios”.

Castro señala que durante dos mil años los judíos “han sido sometidos a terribles persecuciones y a los pogromos. Uno podría haber pensado que habría desaparecido, pero su cultura y religión los mantuvo juntos como nación”.

Para Castro la existencia de los judíos ha sido mucho más dura que la de cualquier otro pueblo. “No hay nada que se pueda comparar con el Holocausto”, aseguró.

El periodista le pregunta si estaría dispuesto a decirle eso al presidente iraní, que niega el Holocausto, y Castro responde: “Si estoy diciendo esto, lo puedes comunicar”.

Por otro lado, señaló que entiende el temor de Irán a una agresión liderada por Israel y Estados Unidos y consideró que ni las amenazas ni las sanciones al régimen iraní podrán disuadir a Teherán de continuar su carrera para conseguir fabricar un arma nuclear.

“Este problema no se va a resolver, porque los iraníes no van a dar marcha atrás frente a las amenazas. Esa es mi opinión”, dijo Castro, quien señaló que a diferencia de Cuba, Irán es un país “profundamente religioso” y consideró que los líderes religiosos son menos transigentes.
“No hay nada que se pueda comparar con el Holocausto”, aseguró.

Castro también tuvo un mensaje claro para el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu: “Israel sólo tendrán seguridad si renuncia a su arsenal nuclear, y el resto de potencias nucleares del mundo sólo tendrán seguridad si, también, renuncian a su armas”.

“El desarme nuclear mundial simultáneo es, por supuesto, un objetivo digno“, aseguró Castro que, no obstante, reconoció que “no es un objetivo realista a corto plazo”.

A su juicio, se está subestimando la capacidad de Irán de “hacer daño”.

“Los hombres creen que tienen control de sí mismos, pero (el presidente de EE.UU., Barack) Obama puede reaccionar de forma inesperada y una gradual escalada (dialéctica) puede acabar en una guerra nuclear”, dijo haciendo referencia a la crisis de los misiles de 1962.

Esta es la primera de una serie de entrevistas que publicará Goldberg en The Atlantic de las más de cinco horas de conversaciones que mantuvo con Castro.

Desde que se retiró en 2006 como consecuencia de una grave enfermedad intestinal que le obligó a delegar la Presidencia de Cuba en su hermano Raúl, el ex mandatario, de 84 años, ha hecho pocas apariciones públicas y ha concedido contadas entrevistas.

Una de ellas fue con Goldberg y la académica Julia Sweig, del Consejo sobre Relaciones Exteriores (CFR), que acompañó al periodista en su viaje a La Habana, y Castro llevó a sus invitados al Acuario para que asistieran a un espectáculo de delfines.

La primera entrevista que concedió Castro a un medio impreso extranjero desde su reaparición pública a inicios de julio fue al diario mexicano La Jornada, que la publicó a finales de agosto. (Fuente:Efe)

jueves, 2 de septiembre de 2010

Rómulo Betancourt al desnudo: acerca de “El procónsul…” de Sant Roz


El pasado martes 31 de agosto del 2010, en la Librería del Sur del Teresa Carreño (Caracas), se presentó el libro del profesor José Sant Roz: “El Procónsul Rómulo Betancourt. Memorias de la degeneración de un país” (Caracas, bajo el sello editorial Monte Ávila Latinoamericana, mayo 2010). El texto como tal se imprime en Guarenas, lugar de muchas andanzas del personaje en estudio: ¿será casualidad? Por otra parte, es un libro que viene a llenar un vacío importante que ha existido para la comprensión real de lo que fue la “democracia representativa”.

El autor, Sant Roz, ya nos había enterado de situaciones importantes en el ámbito de la historia nacional; sus trabajos “Bolívar y Chávez” (2003) y “Bolívar y Santander” (2005), dan plena demostración de que la historia no ha sido contada como es. Confieso que como preocupado por el acontecer histórico nacional, siempre me dejé estigmatizar por personajes como Manuel Caballero y Guillermo Morón; gente a la cual tu no te puedes acercar porque te tragan con su soberbia; son sólo ellos los portadores de una verdad, pero no tienen la decencia de guardársela, sino que la imponen. Gente como Sant Roz, que si es como escribe sé que no le va mucho eso, deberían ser los gestores de esa academia que necesita nuestro pueblo y no el disfraz, apátrida de quienes arropados en las banderas de “sus verdades” desprestigian la verdad que ha vivido el pueblo.

El libro “El Procónsul…”, de 747 páginas, con anexos de imágenes, y 94 referencias bibliográficas consultadas, sin incluir las entrevistas a personalidades que vivieron esa historia, se convierte en un referente de autoridad para profundizar el peso específico que significó Rómulo Betancourt. No porque Betancourt fuera un “mal hombre”, sino porque representó la “cola” de esa bestia creada por la oligarquía a partir de 1830. Él hizo lo que tenía que hacer: escribió un libro, “Venezuela, política y petróleo”, en el cual se muestra tal cual es…

Tocando a fondo lo anterior, valga citar el juicioso análisis que al respecto hace Sant Roz: “Venezuela, política y petróleo parece escrita por alguien que no se siente venezolano, que ve los acontecimientos de lejos, como si no le incumbiesen mucho. Va diseccionando, como un médico patólogo, frío e indiferente, que practica la autopsia al cadáver de una república desahuciada ya en 1830. En casi todas sus referencias utiliza libros, archivos y artículos de prensa norteamericanos, como si con este aval sus argumentos ganasen altura y distinción.” (p.XVI)

Rómulo Betancourt (1908-1981), el que todos conocemos, fue un político venezolano, presidente de la República (1945-1948; 1959-1964); según nos cuenta Sant Roz, nació en Guatire, estado Miranda, un 22 de febrero de 1908; se graduó de abogado y en 1928 participó en las manifestaciones universitarias llevadas a cabo contra el presidente Juan Vicente Gómez; este hecho causó su exilió en la isla antillana de Curazao, un aparte acerca de este punto lo trata con pertinencia Sant Roz, pero no lo nombro para que lean el libro.

Sant Roz inicia su ensayo haciendo alusión a la infancia y juventud del hombre de la pipa; abarca cinco partes, haciendo énfasis en los hechos del 18 de octubre del 45, sus exilios, sus acciones políticas y el reposo del caudillo, que para Sant Roz significa el auto-aislamiento, físico y anímico, de un guerrero que renunciaba a todo por “la falta de valor para enfrentar a su ex ministro (Carlos Andrés Pérez), (optando) por sacarle el cuerpo a su gestión, porque se estaba exponiendo peligrosamente a que fuera señalado también de delincuente…” (p.716)

Finalmente, “El Procónsul…”, quien se quiso crear una imagen propia, siempre terminó por parecerse a quienes atacaba o traicionaba: “…no fueron meras casualidades las coincidencias que se dieron entre Pérez Jiménez y Betancourt para derrocar a Isaías Medina Angarita, sino la confluencia de dos personalidades muy afines en sus ambiciones políticas y morales. Dos personalidades imbuidas de un mismo modelo materialista, tecnocrático, sensualista y liberal”. (p.727) Por esta, y por muchas razones más, hay que leer estas reflexiones sustentadas de un guariqueño que se fue a Mérida y que desde el trono de las montañas andinas, tiene la sapiencia de ayudarnos a describir, explicar y comprender la verdad que ha vivido el pueblo.

Comentario acerca del ensayo "Rómulo Betancourt al desnudo"


Por: Edgard J. González*

Si ese libro (con 747 páginas, ya tiene asegurado que no lo leerán los chavistas, que a lo sumo hojean la Gaceta Hípica, La Fusta, y las páginas deportivas de los diarios) está escrito con esta prosa imprecisa, que escoge las palabras para adulterar los eventos, como quien tira la piedra y esconde la manito, ha de ser un ladrillo insoportable, historia mal fabulada.

Algunos daticos;
1, "el 18 de octubre de 1945, donde se derrota al para entonces presidente Isaías Medina Angarita"; Ni el 18 de octubre es un lugar, (es una fecha, debe decir cuando) ni a Medina lo derrotan, lo derrocan, los felones oficiales medios del ejército, porque precisamente Medina, teniendo con qué enfrentarse y probablemente derrotar a los golpistas, tuvo un gesto noble y optó por no procurar el enfrentamiento armado entre hermanos compatriotas y colegas. Mal puede decirse que lo derrotaron, si no hubo lucha, combate, enfrentamiento.

2, "tras la caída de Marcos Pérez Jiménez", más que caída simple, ese si fue un derrocamiento, paulatinamente fue huyendo la plana mayor del gobierno, sapos y ladrones, y el gordito torturador de Michelena tuvo que coger las de Villadiego, ante las evidencias de que la mayoría de los venezolanos estaban hartos de su Dictadura Militar. Chávez siempre trató de hacerlo su aliado, y a la muerte de Tarugo en Madrid, pretendió rendirle honores y enterrarlo en Venezuela, prueba de su falta de escrúpulos y de su afinidad con los verdugos que no respetan a sus pueblos.

3. "1958 donde alcanza llegar a la Presidencia", por el tonito parece que era una competencia de escalada y Betancourt de vainita llegó a la meta. La verdad es que logró la absoluta mayoría de los Votos, y fue electo Presidente, esta vez sí, por la vía democrática.

4. "le sucede Raúl Leoni. Para ese tiempo, según “y que su despertar”, se vuelve anticomunista", Raúl Leoni asume en el 64, junto con Betancourt había fundado en 1941 a AD, de modo que si hubiera querido seguir siendo simpatizante comunista, no habría tenido sentido que fundara un partido socialdemócrata 23 años antes de este supuesto "despertar" que le asigna el bodrio de 747 páginas, asigún el articulista. Lo que todavía les quieren cobrar a los firmantes del Pacto de Punto Fijo, es que hayan dejado de guayabera, por fuera, al PCV, en los gobiernos posteriores a la dictadura militar, los que además de tener que recuperar la economía (lo que había en las arcas se lo llevaron los jerarcas perezjimenistas), tuvieron que enfrentar las guerrillas en las ciudades y montañas, inspiradas y patrocinadas por la presunta revolución cubana, que ha degenerado en el mayor fiasco del continente, permanente parásito, antes de la URSS, ahora de nosotros.

5. "retirado de la intencionalidad de llegar al poder". Los que apoyan las desmedidas ambiciones del que declaró la guerra y finalmente fue a Santa Marta, respaldaron la Reforma y la Enmienda inconstitucionales, para mantener al imprescindible, al providencial, al Fuhrer rojo rojito, no pueden reconocer que un político de garra, con carisma de sobra como para ser reelecto, decida retirarse de la política activa, y hasta distanciarse en Suiza, para no inmiscuirse en los asuntos que competen a otros que el pueblo (no un dedo) elige soberanamente.

6. "en 1973, para intentar ser candidato a la presidencia de la República por su propio partido". Si realmente hubiera deseado ser candidato lo habría logrado, y por su propio partido por supuesto, pendejo no era, mientras los del PCV podían hacer una Asamblea Nacional en un autobús y les sobraban puestos, AD era entonces el partido mayoritario de Venezuela (sin trampas en el REP ni metiendo opositores para rellenar listados de militantes).

Y que conste que fui opositor a los gobiernos de AD y COPEI, pero no me cuadro con el maquillaje de la Historia, para adular al gorila de turno.

*.- (Caracas, 1945) Bachillerato en Liceos Andrés Bello y de Aplicación.
Maestro por equivalencia ante Consejo Técnico M.E. 1963-64.
Prof. en Geografía e Historia, Instituto Pedagógico de Caracas1964-1968.
Postgrado en Geografía Económica, Universidad de Cambridge, Inglaterra 1969-70.
Profesor Instituto Pedagógico Experimental de Barquisimeto 1971-1996.
Idiomas: Español e Inglés.
Jubilado. Casado desde 1974, 3 hijas, graduadas universitarias (33, 31, 28) y un hijo (26) aun estudiando, Educación Física en el Pedagógico.
Demócrata activo, pero nunca he militado en Partido Político.
Aficiones; Fotografía, Lectura, Escritura (Articulista desde 1972 en varios diarios, en 1999 envié mis primeros escritos a Analítica), practico todo lo relacionado con Construcción (diseño, cálculo, electricidad, plomería, carpintería, herrería, pintura, impermeabilización, etc). He viajado -manejando- de Inglaterra a Turquía y Marruecos, de Barquisimeto a Lima, a otros países (en total 34) he ido por avión y barco. Quiero y respeto a los animales y la Naturaleza en general. No fumo ni tomo (excepto Vinos suaves, Sangría y Ponche Crema, preferiblemente artesanal). Barba desde 1969.

martes, 10 de agosto de 2010

Entrevista al autor del libro "La formación de la mentalidad sumisa", sugerido por el Presidente Chávez en su programa del domingo 09/08/2010



Ilustración: Acrílico de Fabrini, 2005.

Entrevista con Vicente Romano

por Helen Hernández Hormilla

La sociedad moderna es hoy un cúmulo de influencias mediáticas. El tema de la globalización abarca todos los centros de atención, ante una humanidad cada vez más enajenada, donde los mensajes de los medios sustituyen en muchos de los casos los espacios de comunicación interpersonal. Para muchos expertos, es este uno de los temas más inquietantes en el nuevo siglo, pues la brecha tecnológica e informativa lleva pasos de gigante.

En una ciencia tan joven como es la Comunicación, resulta grato encontrar alguien que haya dedicado toda su vida a reflexionar sobre estas problemáticas. El profesor español Vicente Romano no repara en declararse un comunicólogo y como tal propicia un diálogo ágil y entretenido, en el cual no parece pasar el tiempo. Ha llegado a La Habana para presentar su libro La formación de la mentalidad sumisa, publicado por la editorial cubana Ciencias Sociales y presentado en la XV Feria Internacional del Libro de La Habana.

“Este libro analiza de una forma bastante didáctica la génesis de las opiniones. Para determinar cómo se forma una opinión, deben analizarse los factores que la determinan, los conocimientos, las experiencias, etcétera. Naturalmente hablo de la sociedad que yo conozco, la sociedad en la que yo vivo, y allí la inmensa mayoría de las experiencias no son directas, sino mediadas a través de lo que el teórico McLuhan llamaba, ‘el habla sin muros’. O sea, perneadas por eso que se llama medios de comunicación de masas, un eufemismo falso porque ni los medios de comunicación son de las masas ―son de propietarios muy concretos― ni las masas se comunican a través de los medios.

“Lo que analiza el libro es cómo se forman estas opiniones, cómo se asimilan y se adquieren esos valores con los que uno se identifica. Eso es lo que Bourdieu y otros franceses llamaban violencia simbólica, que es la imposición de significados, de signos, hasta el punto que uno se identifique con ellos. Cómo se doblegan mentes y voluntades, y se alimenta el mito de una sociedad libre. También expongo la necesidad de reconocer esos factores para liberarnos. Si no los identificamos, no podremos, naturalmente, sacudírnoslos de encima.”

¿Cuáles son estos factores?

―Existen tres factores que para mí son decisivos en la formación de esta mentalidad en nuestras sociedades. En primer lugar, la enseñanza, pues en nuestras sociedades los conocimientos adquiridos por los jóvenes antes de llegar a la universidad provienen fundamentalmente de los medios. El otro factor es la violencia, sobre todo la violencia simbólica, la relación que hay entre violencia y medios, un fenómeno bastante estudiado. Sobre el tema de si los medios inducen a más violencia o no, la peor consecuencia no es a mi criterio esta violencia constante que tenemos ahora. El efecto principal es que el teleespectador asume que los problemas se solucionan con un acto violento y no con razonamientos ni con argumentos. El otro elemento es el entretenimiento, que es el contacto con lo que nos sostiene, la compensación de nuestras carencias, sobre todo las afectivas. El entretenimiento hace que la gente sueñe con otras cosas y no mire lo que tiene a su alrededor.

Eso me lleva a la manipulación, no entendida en un sentido peyorativo. Manipular es intervenir conscientemente en un material determinado. Nuestros medios utilizan muchas técnicas de manipulación, como por ejemplo la selección. Esto quiere decir que estos cuatro o cinco señores dueños de los medios, deciden qué es lo que debemos conocer y lo que debemos ignorar.

Termino con un análisis de lo que llaman publicidad, y yo prefiero llamar industria del reclamo, pues en mi pueblo la caza de reclamo es cuando se atrae a un pájaro imitando el canto, precisamente lo que hace la llamada publicidad. Esta industria es poderosísima y es también un elemento importante para inducir valores y contribuir a la formación de las conciencias.

¿Se inscribe usted dentro del paradigma crítico?

―Criticar en el sentido originario del término en Grecia, era separar el grano de la paja. Para mí criticar es analizar. Entonces, cuando yo hablo del pensamiento crítico me refiero a un pensamiento que se dedique a analizar, a diferenciar, a distinguir, como oposición a un pensamiento uniforme, a un pensamiento indiferenciado. En ese sentido soy crítico, y en mi teoría, si es que tengo una teoría porque no soy tan pretencioso, yo analizo la comunicación diferenciando claramente a quién sirven sus contenidos y hasta qué punto la comunicación pública contribuye o no contribuye a la libertad del ser humano.

Lo que quiero es ir al sentido de las palabras, desentrañar los símbolos que nos coaccionan, y si nos liberamos de esas coacciones, pues creo que somos más libres y aumentamos nuestra calidad de vida. Porque para eso estamos aquí, ¿no?, para ser felices.

¿Ve usted alguna posibilidad en las masas de contraponerse a lo que los medios imponen?

―En nuestras sociedades es difícil, porque el monopolio de los medios lo tienen naturalmente los poderosos, los que están interesados en mantenerlas en la ignorancia y en la sumisión porque de ahí proviene su beneficio. Pero por otro lado, esos medios no satisfacen las necesidades humanas, de conocimiento por ejemplo. Ni siquiera de entretenimiento. Lo que hacen es generar más frustración, y entonces el ser humano busca satisfacer esas necesidades, lógicamente, a través de vías alternativas.

Una cosa que reivindico en mis libros es que en estas sociedades cada vez hay menos espacios públicos, menos espacios para el pueblo, donde la gente pueda hablar unos con otros. Esos espacios se privatizan, se comercializan, la gente no va al mercado, va al centro comercial y allí no hablan con nadie, solo miran. Me he quedado sorprendido al ver que aquí la gente hace cola para comprar libros, hasta los niños salen con una cantidad de libros bajo el brazo. Eso en mi país no lo he visto nunca y no creo que lo vaya a ver, porque no está organizado para fomentar la lectura, sino para fomentar el consumo.

¿Qué alternativas propone?

―Alternativas, pues ahora se habla mucho de las nuevas tecnologías de la comunicación, y en este sentido sí soy crítico. Lo que pasa es que puede existir una prensa alternativa, como Rebelión, por ejemplo, donde asiduamente colaboro; pero llega a muy poca gente. Eso cuesta dinero, las máquinas y la tecnología cuestan dinero, y solo pueden acceder a ellas quienes tengan dinero. Para mí hay que reivindicar los espacios públicos, lo que yo llamo los lugares del tiempo, para que las personas puedan hablarse unas con otras. La comunicación con la máquina no es natural. Y para el capitalismo el cambio puede ser peligroso, porque podemos ponernos de acuerdo en que no nos gusta, habría que cambiarlo, y eso ya no favorecería al sistema.

Nuestra sociedad es una sociedad jerarquizada y tiene un ordenamiento vertical de los valores. Yo voy a favor de la horizontalidad. No hay pueblos superiores a otros, no hay pueblos que caminen sobre la cepa de otros. Los pueblos caminamos juntos. Hay que desentrañar la coacción que ejerce sobre nosotros la simbología vertical y ampliar las relaciones horizontales. Para eso hacen falta lugares donde los niños se puedan reunir, donde los mayores podamos hablar unos con otros sin que tengamos que pagar para eso. Conseguir un momento en la vida de la gente sin que estén presentes los medios, sin que los mensajes de los medios asedien. Cuanto más aislados estemos, más fácilmente somos víctimas de los peligros del consumismo. La soledad es el primer paso hacia la incomunicación y la incomunicación será la barbarie.

La tercera Guerra Mundial: ¿realidad o ficción?




El líder de la revolución cubana, Fidel Castro, está muy preocupado a sus ochenta y dos años; más aún luego de salir de una penosa enfermedad que le apartó de la vida pública desde el 2006. Su preocupación, para afectos y no afectos a su figura de estadista y político, es la supervivencia de la humanidad ante la implosión, inminente, de un conflicto bélico a escala mundial entre la aguerrida Irán y los países en coalición con los Estados Unidos de Norteamérica (EE.UU). El problema, en simples palabras, es que las potencias mundiales que tienen acceso a la energía nuclear no aceptan que nadie más que ellos la tengan; Irán se ha atrevido a avanzar en este aspecto y por ello hoy es cuestionada por la Organización de las Naciones Unidas (fundada en 1945 y que hoy por hoy es una instancia cosmética de la política internacional), y por su afamado Consejo de Seguridad, integrado por 15 miembros, cinco permanentes y 10 electos por la Asamblea General por períodos de dos años, y quien cuenta en la actualidad con China, los Estados Unidos, la Federación de Rusia, Francia y el Reino Unido, como miembros permanentes. Este Consejo de Seguridad tiene como razón de ser: mantener la paz y la seguridad internacionales de conformidad con los propósitos y principios de las Naciones Unidas; investigar toda controversia o situación que pueda crear fricción internacional; recomendar métodos de ajuste de tales controversias, o condiciones de arreglo; elaborar planes para el establecimiento de un sistema que reglamente los armamentos; determinar si existe una amenaza a la paz o un acto de agresión y recomendar qué medidas se deben adoptar; instar a los Miembros a que apliquen sanciones económicas y otras medidas que no entrañan el uso de la fuerza, con el fin de impedir o detener la agresión; emprender acción militar contra un agresor; recomendar el ingreso de nuevos Miembros; ejercer las funciones de administración fiduciaria de las Naciones Unidas en "zonas estratégicas"; y recomendar a la Asamblea General la designación del Secretario General y, junto con la Asamblea, elegir a los magisterios de la Corte Internacional de Justicia .

En el mes de junio del 2010, ese Consejo todopoderoso emitió la resolución 1.929, que es la sexta resolución sobre el mismo caso nuclear de los iraní y la cuarta resolución basada en el establecimiento de embargo; este consejo en julio del 2006, diciembre del 2006, marzo del 2007, marzo del 2008, septiembre del 2008 y junio del 2010 emitió las resoluciones 1.696, 1.737, 1.747, 1.803, 1.835 y 1.929; sobre el programa nuclear de Irán. Esta posfutura no se hizo asumiendo las funciones antes descritas, porque si a eso vamos tendría la ONU que haber aplicado una serie de procesos indagatorios antes de asumir postura, sino en razón de la Declaración de Teherán, la cual había develado que el intercambio de uranio con el enriquecimiento de 3,5% con uranio de 20% en el suelo de Turquía, se había dado en contra de las normas establecidas en cuanto a no asumir formalismos en el proceso de solidificación del programa nuclear sin el visto bueno del Consejo de Seguridad. Con esta medida se esperaba que Irán pusiera fin a los pretextos infundados de EE.UU y sus aliados en el terreno de la solución del caso nuclear de Irán. El plan del intercambio de uranio estaba justificado, para Irán, ante la necesidad de abastecimiento de combustible para el reactor de investigación de la universidad de Teherán; se había previsto que una parte de uranio con el enriquecimiento de 3,5% existente en Irán, se intercambiara con la participación de Francia y Rusia con el uranio del 20%.
La resolución 1.929 se ha emitido en base al séptimo artículo de la Carta Magna de la ONU; este artículo, en condiciones que la paz mundial se enfrente con amenaza, este consejo puede utilizar de la fuerza militar de los países miembros para la devolución de la paz y seguridad mundial. Es decir, si Irán no acata la postura del Consejo de Seguridad de no continuar con su Programa Nuclear, será sometido a la fuerza; el plazo dado es hasta el 07 de septiembre del 2010. La posición de Mahmoud Ahmadinejad, presidente de Irán, ha sido muy radical: "Deberían saber que sus resoluciones no valen un centavo…Si piensan que con hacer alboroto y propaganda pueden forzarnos a retirarnos, están equivocados. La nación iraní no se moverá siquiera una pulgada de su posición…" Esto definitivamente pone una tranca en el juego y con ello la posibilidad, cierta, de una confrontación bélica. Occidente frente al Oriente musulmán, hará que el conflicto tome dimensión nunca antes vista.
El caso nuclear de Irán ha sido orientado, de forma ilegal en el Consejo de Seguridad, por las presiones de EEUU, Inglaterra y Francia; es una medida producto de presiones, no de lógica científica, por lo cual es una medida ilegal contra Irán, la cual carece de cualquier valor legítimo; pero la historia nos ha demostrado en los últimos treinta años, que la legitimidad no va de la mano de los Imperios; se asumirá la línea que garantice la satisfacción de los intereses de las potencias. La pregunta de rigor ante tan volátil realidad nos angustia aún más: ¿después de lanzarse los cohetes nucleares habrá algún Imperio que cuidar?

La posición de Fidel Castro es lapidaria en este aspecto: “Irán no cederá un ápice frente a las exigencias de Estados Unidos y de Israel…Si Obama logra evitar la guerra, el mundo le rendirá todos los honores que le corresponden… Obama tendría que tomar, en solitario, la orden que desatará un conflicto nuclear, pero no la dará si se logra que tome conciencia de esto. Estamos haciendo una contribución a ese esfuerzo persuasivo…" En una palabra, las reglas del juego están en la mesa y un solo jugador podría definirlo todo; las potencias tienen sus bombas, son fuertes y destructivas; el mundo tiene la moral y las imágenes aterradoras de la experiencia nuclear del pasado, para imponerse y no permitir otro acto inhumano en nombre de la libertad. La labor que nos toca es de “persuadir” y explicar que por muy fuerte que sean las razones, se antepone el sentido común y la supervivencia de la especie humana.


*.-ramonazocar@yahoo.com

viernes, 30 de julio de 2010

Desde los “socialismos” al comunismo

…la democracia no serviría de nada al proletariado,
si no se emplease inmediatamente como medio para imponer
toda una serie de medidas que ataquen directamente a la
propiedad privada y garanticen la existencia del proletariado…

F. Engels (Londres, 1847)


Lo más complicado en la construcción del Socialismo del Siglo XXI, es su distinción con las experiencias pasadas de “Socialismos” y los modelos de categorías y subcategorías de ese ideario del pensamiento progresista ilustrado del siglo XIX.

Se hace alusión a Kart Marx cuando se trata de teorizar algunas ideas o fundamentos de la nueva etapa ideológica del socialismo; esta nueva etapa no obedece a los principios del “revisionismo” de la década de los sesenta-setenta del siglo veinte, menos a la conducta neomarxista de algunas escuelas teóricas académicas alemanas; la nueva etapa es un volver a las raíces que dieron forma al ideario socialismo, y en este aspecto la figura que más aportó y a quien poco se le ha atribuido su influencia en esta versión que podemos denominar socialismo originario, es Friedrich Engels (1820-1895), pensador y economista político alemán, fundador, junto con Marx, del socialismo científico.

Para mediados de 1847, se llevó a cabo en Londres, cuna del capitalismo moderno, el Congreso de reorganización de las denominadas Internacionales Socialistas; en aquella oportunidad Engels participa con un sendo Discurso acerca de los principios del comunismo, destacando más una descripción de lo que a su entender debería ser el socialismo como etapa de concientización de la llamada clase proletaria (el trabajador surgido de las relaciones laborales de la gran industrialización), para poder acceder a un nivel superior de autodeterminación y de libertades en la organización política de la sociedad. Muchos entendieron estas ideas como especulaciones acerca de una sociedad ideal que no tenía caminos por donde llegar a ella, sin embargo Engels demostró que si habían caminos, pero los mismos tenían que surgir de un proceso emancipatorio que cambiara el orden social por uno diferente radicalmente.

En este sentido, Engles aprecia el comunismo como una “doctrina” que enseña a la clase proletaria cómo emanciparse; el colorario que deja la postura de Engels es que esa emancipación, en una sociedad corrompida por la explotación del hombre por el hombre, por la división del trabajo, que produce miseria y segmentación del talento; en una sociedad donde el portador del capital orientan el consumo de las masas y tiene como derecho universal la propiedad privada, no es posible ninguna liberación. Emanciparse es abolir la propiedad privada. ¿Quiénes han contribuido a solidificar esa figura de la propiedad privada? Las instituciones burguesas, sobre todo, la Iglesia, la cual ha subsistido gracias, en un primer tiempo a la propiedad feudal, y en el ahora histórico a la propiedad privada, a la cual ella ha canonizado a través de la figura del trabajo como deber divino y la ganancia individual como esfuerzo del hombre. El bien común, es sólo un saludo a la bandera a los preceptos del evangelio y la figura de Jesús de Nazareth, pero jamás puede ser visto o entendido como una doctrina de la Iglesia, porque afecta los intereses de supervivencia de la misma.

Engels en su Discurso, hace alusión a tres tipos de “socialismos” que el denomina “clases”. Uno, formado por partidarios de la sociedad feudal y patriarcal; esta clase de socialistas “…saca de los males de que adolece la sociedad actual la conclusión de que debe restaurarse nuevamente la sociedad feudal y patriarcal, donde esos males no se conocían”; otra clase la componen los partidarios de la sociedad actual, quienes aspiran mantener “…la sociedad actual, pero remediando los males que lleva aparejados”. Y la tercera clase, la denominada socialismo democrático, “quienes abrazan, por la misma senda revolucionaria de los comunistas, una parte de las medidas de transformación del orden social, pero no como medidas de transito hacia el comunismo, sino como providencias que bastan de suyo para poner remedio a la miseria y desterrar los males de la sociedad actual”.

Los dos primeros son expresión de un socialismo burgués individualista; el tercero, socialismo democrático, es el más relacionado con el ideario de un comunismo como doctrina social del Estado, y no como el conjuro sacrilégico de una doctrina que no tiene fe ni espíritu; todo lo contrario, el comunismo arrastra una carga espiritual inmensa, de más de quinientos años de “holocausto”, de destrucción de civilizaciones en nombre de unas instituciones que han apostado a pequeños grupos de elegidos por sí mismos y ha menospreciado el alma pura del ser humano que trasciende imágenes y oraciones.

El socialismo del siglo XXI, es un socialismo democrático por excelencia; portador de un ideario emancipatorio que busca construir una sociedad fraternal, igualitaria, solidaria, donde lo material sea un instrumento colectivo para una mejor calidad de vida y una franca confrontación al camino corrompido del “sueño americano” que se ha vendido en buena parte del mundo como la utopía de la riqueza hecha realidad. La única utopía que conquista la realidad es la que soñamos todos y no es más que la de vivir en paz y tranquilos con nuestra conciencia por no haber traicionado la dignidad y la herencia patria de nuestros Libertadores.

*ramonazocar@yahoo.com

domingo, 25 de abril de 2010

Raúl Castro: "Socialismo es justicia social e igualdad de derechos, no de ingresos"




"Aunque aquí nadie les ha pedido opinión, reitero que jamás adoptaremos una decisión, ¡ni la más mínima!, como resultado de la presión o el chantaje, venga de donde venga, de un poderoso país o de un continente entero", dijo Castro ante el plenario, vestido de guayabera blanca en lugar de su habitual uniforme de general.

Raúl Castro dijo que ante las medidas que ha ido aprobando su Gobierno desde que asumió la presidencia, el pasado 24 de febrero, "enseguida algún funcionario del Gobierno de Estados Unidos, desde un portavoz hasta el Presidente" salió a calificarla de "insuficiente o cosmética".

"Es iluso soñar que un pueblo que ha resistido actos terroristas, guerra económica y agresiones de todo tipo durante medio siglo va a renunciar a conquistas fruto de enormes sacrificios solo para satisfacer a determinados círculos de poder de Estados Unidos", agregó.

Aunque el Parlamento aprobó una declaración condenando la directiva sobre retorno de inmigrantes ilegales de la Unión Europea, Castro no hizo ninguna mención al reciente levantamiento definitivo de las sanciones diplomáticas adoptadas por el bloque comunitario en 2003, tras las condenas a 75 disidentes.

Con el sillón en que habitualmente se sentaba su hermano, el ex presidente Fidel Castro, vacío, el jefe de Estado habló de salarios y del objetivo de su Gobierno de incrementarlos "de manera gradual y según prioridades".

Evitó precisar fechas y sectores, pues, según dijo, "no sería ético crear falsas expectativas" y señaló que "socialismo significa justicia social e igualdad, pero igualdad de derechos, de oportunidades, no de ingresos".

"Igualdad no es igualitarismo", dijo, reafirmando la reciente aprobación de una resolución para que los salarios -que en Cuba de promedio son de 408 pesos (alrededor de 30 euros) se calculen en función de lo producido y la calidad de los servicios y no de forma general.

Además, anunció la necesidad de "un adecuado sistema de impuestos y contribuciones".

Insistió en la necesidad de volverse hacia la tierra y hacerla producir y anunció que se comenzará a entregar tierras ociosas en usufructo en "fecha próxima" a quien produzca, una de las medidas que el Gobierno ha adoptado como parte de su política para reanimar al decaído campo cubano.

También aseguró que la realidad actual impone reformas a la ley de Seguridad Social vigente para elevar la edad mínima de jubilación de 55 a 60 años, en el caso de las mujeres, y de 60 a 65, en el de los hombres, así como modificar el cálculo de las pensiones.

No hubo grandes anuncios ni novedades, pero el presidente lanzó un mensaje optimista: "produciremos alimentos, preservaremos las principales conquistas de la revolución y seguiremos avanzando sin descuidar un minuto la defensa".

Antes de finalizar, Raúl Castro afirmó que había consultado con el líder cubano el texto del discurso y Fidel Castro le dijo: "está perfecto".

domingo, 3 de enero de 2010

El socialismo que queremos



Por:Douglas zabala

Publicado en aporrea.com el 01/08/07


Ya antes del 1848 cuando Marx Y Engels sacaron aquel manifiesto, anunciando que había un fantasma que recorría al mundo, se habían escritos toneladas de letras sobre el socialismo. Mucho antes de que a Bakunin y Proudhon se les metiera el anarquismo en la cabeza, en contraposición de lo que denominaron el nuevo Capitalismo de Estado “propuesto” por los Marxistas, había debate acerca de como enmacipar a las masas y con ellas construir la nueva sociedad. De manera que este debate nada tiene de novedoso; pero si de interesante. Porque si en algo todos debemos estar de acuerdo, es que transitamos momentos de grandes revueltas sociales, y aquí tenemos uno de los epicentros más agudos del continente y quizás del mundo. Ya el mismísimo Alan Woods con la sapiensa que lo caracteriza ha señalado, que “…hay que ser particularmente ciego u obtuso para no ver que ésta es precisamente la situación que se está produciendo en Venezuela. En los años recientes, pero especialmente desde el intento de golpe de estado de abril de 2002, millones de trabajadores y campesinos han empezado a moverse, a luchar para cambiar la sociedad. Si esto no es una revolución, entonces nunca más lo veremos. Sólo el sectario más acérrimo no sabrá comprender esto”.

Estas cavilaciones me obligan entonces, a evitar tantas disquisiciones ideológicas y también a hacer lo mismo que muchos doctos y eruditos sobre la materia. De allí que prefiero pasearme por el socialismo que queremos, y que irá naciendo al calor de nuestra propia cotidianidad.

Todo seria sencillo si de verdad, en vez de dirigentes forrados de contratistas y contratos tuviésemos activistas revolucionarios empujando a las masas a dar el salto definitivo. Este socialismo que ahora el camarada Hugo lo llama petrolero, seria más real si de verdad verdad PDVSA se pusiera roja rojita, y a los taladros se le escuchara más el ruido que producen para sacar el oro negro y no el de la corrupción.

El socialismo lo pudiéramos ver más de cerca; si cuando intentamos hablar con cualquier funcionario masca chicle, de los que se hacen colocar un afichote del Che detrás de su escritorio; pero que nunca se han leído ni un párrafo de lo que este camarada señaló en contra del burocratismo, nos pudiera atender con diligencia y eficacia a la hora de plantear un problema.

El socialismo que aspiramos comenzaría a materializarse, si los barrios de nuestras grandes ciudades no tuviesen fines de semanas bien rojitos, producto de tantos venezolanos, victimas del delito que guapea en cualquier esquina. En fin, el socialismo que queremos es tan sencillo, como el secreto de hacer las cosas rápidas y bien hechas, que es lo que caracteriza de verdad a un gobierno revolucionario y de paso socialista.

En fin, el socialismo que le gustaría al pueblo y a sus dirigentes de a pie, es aquel que ponga por delante los valores de la honestidad, la humildad, la solidaridad, y el que le permita el poder real de decidir y actuar libremente sobre su propio destino. Lo demás, seria empeñarnos en los esquemas del pasado, en cuanto a las formas de gobernar y a la vieja manía de los izquierdistas, de andarle buscando las once letras al socialismo cuando de verdad solo tiene diez.

*douglas.zabala@hotmail.com

jueves, 19 de noviembre de 2009

¿Que dice la teoria de enajenacion de Marx?


Marx habla del "trabajo enajenado". O sea, que se lo quitaron. A lo que se refiere es: si vos cortás un árbol y lo tallás para hacer una silla, una vez que terminaste podés mirár la silla y mirar tus manos y decir "yo lo hice, por lo tanto es mío"; sin embargo, en una fabrica en la que se utiliza el método fordista (ya en la época de Marx todas las fábricas lo utilizaban), a vos te llega un pedazo de madera a la que tenés que clavarle otro pedazo de madera, pero realmente no sabés ni qué es lo que estás haciendo o qué pedazo de la silla te tocó construir, al punto de que al ver la silla terminada en un stand de un supermercado uno no puede reconocer su propio trabajo en esa silla, no la siente como propia. Sin embargo, esa silla fue fruto de tu trabajo y del trabajo de tus compañeros, que juntos seguramente hicieron muchas más sillas de las que hubieran hecho cada uno por separado.

El tema es que el capitalista se aprovecha de este desconcierto del obrero y le hace creer que la silla en realidad pertenece al dueño de la fábrica. Esto tiene que ver con la expropiación de los medios de producción que es en definitiva lo que da origen al Capitalismo. Entonces, el salario que recibe el obrero no tiene relación con el precio de la silla. Si la silla aumenta de precio, aumentan las ganancias del capitalista pero no el salario del obrero. Marx cree que en realidad en esta situación al obrero se le expropia el producto de su trabajo, se le "enajena el trabajo".

Ahora, cuando se refiere al "hombre enajenado", Marx considera que en el capitalismo los objetos tienen mayor importancia que los sujetos (las personas). Es decir, que los objetos se han "humanizado" y los hombres se han "cosificado". Así es que el hombre es un objeto medible en tiempo. Según cuántas horas trabajes para mí es el salario que recibas. Es decir, al capatilista no le interesa si con eso te alcanza para vivir (lo trata como 'cosa' y no como persona), lo único que le interesa al capitalista es seguir ganado mucho dinero y en lo posible ganar más de lo que ya tenía. Por eso, dice Marx, que le da más importancia a los objetos que a los sujetos. La enajenación del hombre se da cuando el capitalista logra que el obrero entregue la mayor parte de su vida (todas las horas que trabaje) a un objeto que al final de cuentas nunca va a pertenecerle porque le ha sido enajenado.

En un sentido estrictamente teórico, "enajenación" se refiere a un sentimiento de separación, de estar solo y lejos de otros. Para Marx, la enajenación no era un sentimiento ni una condición mental, sino una condición económica y social de la sociedad de clases--en particular, de la sociedad capitalista.

La enajenación, en términos marxistas, se refiere a la separación de la masa de asalariados de los productos de su propio trabajo. Marx expresó primero esta idea, de forma algo poética, en sus Manuscritos de 1844: "El objeto que el trabajo produce, su producto, se presenta como algo opuesto a él, como una fuerza independiente del productor".

La mayor parte de nosotros no es dueña ni de las herramientas, ni de la maquinaria con que trabajamos, como tampoco de los productos que producimos--estos pertenecen al capitalista que nos empleó. Pero todo con lo que (o sobre lo que) trabajamos en algún momento provino del trabajo humano. La ironía es que dondequiera que miremos somos confrontados con la labor de nuestras propias manos y cerebros, y sin embargo estos productos de nuestro trabajo aparecen como cosas fuera de nosotros, y fuera de nuestro control.

El trabajo y los productos de nuestro trabajo nos dominan, en vez de lo contrario. En vez de ser un lugar en donde realicemos nuestro potencial, el lugar de trabajo es meramente un lugar al que nos vemos obligados a ir para obtener dinero para comprar las cosas que necesitamos.

"Así que", escribió Marx, "el trabajador se siente a si mismo cuando no trabaja; cuando trabaja, no se siente a si mismo. Se siente augusto cuando no trabaja, e incómodo cuando trabaja. Su trabajo, por lo tanto, no es voluntario sino forzado, es trabajo forzado. Es, por lo tanto, no la satisfacción de una necesidad pero un mero medio de satisfacer las necesidades fuera de éste. Su carácter enajenado es demostrado claramente por el hecho de que tan pronto como la compulsión física (o similar) deja de existir, se le rehuye como a la peste".

En la producción capitalista, los bienes se producen para el mercado, para obtener una ganancia. Lo que importa para el trabajador, como he dicho, es que él o ella obtenga una remuneración adecuada por su trabajo. Qué se produce, en este sentido, es inmaterial.

También es completamente inmaterial para los capitalistas. Mientras que lo que ellos hagan tenga un mercadeado y pueda ser vendido con una ganancia, a ellos no les interesa un comino si lo que venden son piedras o agua embotellada. En este proceso, el capitalista ve al trabajador como un mero componente de la producción--un bien (su trabajo) para ser exprimido tanto como sea posible.

Además, dado que el objetivo de la producción capitalista es la ganancia y no el satisfacer las necesidades humanas, los productos del trabajo efectuado anteriormente (denominado "muerto")--como la maquinaria y los materiales, que son controlados por los capitalistas--dominan completamente el trabajo actual (denominado "vivo"). Los trabajadores son literalmente esclavos de la máquina y del proceso del trabajo. Este los controla, en vez de lo opuesto.

Quizás una de las formas más degradantes de la enajenación es la manera en que todo puede convertirse en un bien que puede ser comprado y vendido--inclusive el sexo. Hay otro aspecto de la enajenación que Marx llamó el "el fetichismo de los bienes". Lo que él quiso decir con esta frase extraña es la manera en que la relación social entre seres humanos, en el contexto de la producción para el mercado capitalista, toma "la forma fantástica de una relación entre cosas".

La naturaleza anárquica e imprevista de la producción para el mercado implica que sus participantes no son capaces de controlarlo. El resultado es que el comienzo de un periodo de crecimiento económico o el desliz hacia una brusca contracción son acontecimientos que suceden independientemente de la voluntad de los participantes. "Para ellos", dice Marx, "su propia acción social toma la forma de actos de objetos, que gobiernan a los productores en vez de ser gobernados por ellos".

La única manera de superar la enajenación es cuando los trabajadores decidan abolir colectivamente su separación de la propiedad y el control de los medios de producción, y usen este control para abolir el mercado y lo reemplacen con una planificación consciente que permita satisfacer las necesidades humanas.

viernes, 30 de octubre de 2009

Indaguemos un tanto acerca del Marxismo-Leninismo


Cuando planteamos iniciarnos en el Marxismo-Leninismo (M-L) de forma autodidacta solemos tener la tentación de recurrir directamente a textos o libros clásicos. Sin embargo la traumática experiencia que por ejemplo supone coger de buenas a primeras El Capital u cualquier otro libro clásico e intentar tragárselo suele ser seguida por una desesperada sensación de frustración al no entender nada de nada, y al consiguiente abandono de cualquier libro de los denominados clásicos, y, junto con ello, cualquier cosa que huela a formación.

En cualquier discusión política –con los amigos, profesores...- a los Comunistas siempre nos echan en cara lo de la URSS, lo de que “eso ya está pasado de moda”, lo de “el Comunismo no funciona” y, sobre todo, eso tan insoportablemente paternalista de “las teorías de Marx estaban bien para el siglo XIX, pero ahora las cosas han cambiado”, cuando no lo de “ahora eres Comunista porque aun eres joven e impulsivo, pero cuando seas mayor veras las cosas de otra manera”.

Claro que ninguno de nuestros contertulios suele tener ni puñetera idea de lo que dijeron Marx y Lenin. Y, lo que es peor, que a menudo tampoco nosotros lo tenemos muy claro, con lo que tan solo nos queda encerrarnos en nuestras convicciones y repetir eso de “¡no, no, seguro que tenemos razón!... aunque yo no la conozca”. Todo es confuso y no sabemos muy bien hacia donde tirar: qué hacer –que decía el bueno de Lenin-.

No podemos ir por la vida de Comunistas y luego no ser capaces de sostener una discusión ideológica sin un mínimo de posibilidades de salir de ella –al menos- dignamente. Se supone que debemos entender por qué ocurren las cosas y qué es lo que hay que hacer. Y malamente vamos a poder hacer eso sin una formación básica.

Además, sería caer en un empirismo barato y estrecho pensar que podemos prescindir de las experiencias, luchas, conclusiones y enseñanzas de los que estuvieron en la lucha antes que nosotros.

Porque eso es, precisamente, el Comunismo: la experiencia concentrada de 150 años de movimiento obrero, de lucha. Es lo general, lo que se puede aplicar a cada lucha concreta: y, a su vez, es una abstracción –una generalización- de cada una de esas luchas particulares.

LA HISTORIA Y LA LUCHA DE CLASES

Todos hemos oído la célebre cita de que “la historia del hombre hasta nuestros días es la historia de la Lucha de Clases”. ¿Qué querían decir Marx y Engels con esto?, ¿qué son las clases?, ¿qué es y que mueve a la historia?. Vayamos por partes. Lo que siempre ha diferenciado al ser humano del animal es su capacidad para transformar activa y decisivamente el medio.

Algunos dicen que es la conciencia, la capacidad de razonar, pero ¿de donde surge la conciencia, sino de la experiencia, de interactuar con la realidad material?. Cuando el ser humano obra sobre el medio, extrae conclusiones, descubre leyes, razona sobre lo observado: de ahí surge históricamente la conciencia.

El ser humano más primitivo –el homo habilis- trabajaba con sus manos y con herramientas antes de tener conciencia. Solo a partir del trabajo, surge en él la capacidad de razonar que conocemos hoy.

Podemos definir trabajo como cualquier actividad humana destinada a producir cosas necesarias para la vida. En este proceso intervienen una serie de elementos:

Por una parte, la capacidad de trabajo del ser humano: su capacidad muscular, de coordinación de su organismo y sus conocimientos. Es la denominada FUERZA DE TRABAJO.

Por otra parte, los instrumentos para la producción –máquinas, herramientas, fábricas...- y aquello sobre lo que recae el trabajo – las materias primas u objetos de producción-. A esto se le denomina MEDIOS DE PRODUCCIÓN.

Históricamente, tanto la capacidad productiva del ser humano como los medios de producción progresan sin cesar gracias a la ciencia y la técnica. Por otra parte, los seres humanos no producen de manera aislada, es decir, ellos solos, sino que, para ello, necesitan relacionarse con otras personas. Y no solo para intercambiar cosas –que no es exactamente producción, sino distribución de bienes- sino para la producción en sí: ¿Alguien se imagina que se pudieran edificar las pirámides de Egipto sin que concurriera en su producción la actividad coordinada de miles de personas, entre constructores, arquitectos... y los dueños de las piedras, etc.?. A las relaciones que establecen entre sí los productores es a lo que denominamos RELACIONES SOCIALES DE PRODUCCIÓN.

De todo esto se deduce que lo importante en cualquier proceso productivo no es el acto en sí, sino que el trabajo siempre revierte un carácter social, es decir, que un mismo proceso productivo –fabricar una lámpara, por ejemplo-, aunque parece el mismo siempre, se da en cada caso en condiciones sociales diferentes –no es lo mismo producir esa lámpara siendo un esclavo que siendo un obrero en un país socialista,...-.

Las relaciones sociales de producción y las fuerzas productivas están íntimamente ligadas: básicamente, podemos hablar de sociedades en las que las relaciones sociales de producción se basaban en la propiedad privada de los medios de producción y otras en las que se basaban en la propiedad colectiva de los mismos. Traducido al castellano: en unas sociedades unas personas concretas eran dueñas de las herramientas, de los materiales y, por diversos métodos, de la fuerza de trabajo de otras personas, mientras en otras sociedades todos los elementos de la producción pertenecían al conjunto de las personas. Con este criterio, podemos establecer cronológicamente cinco grandes etapas en el desarrollo de las sociedades:

Las sociedades PRIMITIVAS: los medios de producción son propiedad de toda la tribu o clan. Nadie posee nada de esto en régimen de propiedad privada. También se llama Comunismo Primitivo.

Las sociedades ESCLAVISTAS: Los medios de producción son propiedad de unas personas concretas. Las relaciones sociales de producción esclavista se basan en la propiedad de unas personas sobre otras.

Las sociedades FEUDALES: los medios de producción son de unas personas, y otras establecen con ellas unas relaciones sociales de producción basadas en la propiedad sobre parte del fruto de su trabajo –es decir, parte de lo que producían los vasallos era propiedad de los señores-.

Las sociedades CAPITALISTAS: los medios de producción también son propiedad privada de unas personas. Otras se relacionan con ellas mediante el régimen asalariado –es decir, trabajan determinadas horas por un salario-.

Las sociedades SOCIALISTAS: los medios de producción son propiedad de todo el pueblo –son propiedad colectiva- y se establecen entre los productores relaciones de colaboración y cooperación.

A estos cinco bloques los llamamos MODOS DE PRODUCCIÓN.

Como vemos en el primero y en el último de los modos de producción –el comunismo primitivo y el socialismo- la propiedad de los medios de producción es colectiva, mientras que en los otros tres –Esclavismo, Feudalismo y Capitalismo- unas personas son dueñas de dichos medios de producción y otras no.

Pues bien, precisamente eso son las CLASES SOCIALES: grandes grupos de personas que tienen en común una misma posición respecto a la propiedad de los medios de producción.

Así, en el esclavismo los esclavistas eran los dueños y los esclavos los desposeídos, y en el feudalismo los dueños de la tierra eran los señores y los que cultivaban, los vasallos.

En el capitalismo las dos clases predominantes son la de los capitalistas (burguesía) y la de los proletarios. Luego hablaremos más detenidamente del Capitalismo –que es el que nos toca vivir- y del Socialismo y el Comunismo –modo de producción en el que no existen clases sociales-.

Claro está que, en cada modo de producción siempre hay más de dos clases. Por ejemplo, en el Capitalismo existe -por una parte- la pequeña burguesía, los terratenientes... Pero, en todo modo de producción existen dos clases principales: una, la más beneficiada con el sistema –y que, por lo tanto, lucha por su perduración- y otra, la más machacada por el sistema –y que, por lo tanto, combate por su desaparición-, y las demás clases se aglutinan en torno a estas dos clases principales.

Este último es un elemento esencial en el desarrollo de la historia: las clases sociales nunca conviven armónicamente, sino que luchan entre sí, a veces de manera explícita, abierta y hasta violenta, y otras de manera soterrada, implícita y latente. Pero siempre están en lucha. Y, ¿Por qué?, ¿acaso porque los integrantes de una clase son “los buenos” y los de otra “los malos”?.

No, nada de eso. Sencillamente luchan por sus intereses de clase. Los Capitalistas luchan para enriquecerse a costa del trabajo ajeno, y los Proletarios por reducir esa explotación. Esto se concreta en lucha por el incremento de los salarios, por la mejora de las condiciones de trabajo... y, por parte de los Capitalistas, por la “flexibilización” del despido, la reducción de salarios... A esto es a lo que llamamos la LUCHA DE CLASES.

En el curso de la historia, las FUERZAS PRODUCTIVAS de una sociedad progresan –como decíamos- gracias a la ciencia y la técnica, mientras que las RELACIONES SOCIALES DE PRODUCCIÓN –es decir, las relaciones entre los productores- permanecen prácticamente inalterables –los esclavos fueron esclavos hasta el final, igual que los esclavistas-. Según se desarrolla la historia, unas relaciones sociales de producción concretas empiezan a quedarse “estrechas”, anticuadas e inadecuadas para los niveles de las fuerzas productivas.

Por ejemplo, el Imperio Romano se cayó a cachos porque la manutención completa de los esclavos no era rentable ya, y porque mediante esclavos no podían trabajar los extensos territorios del Imperio.

En ese momento de choque entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción la LUCHA DE CLASES se recrudece de manera brutal, y una de las clases logra alzarse en el poder, destruir lo viejo –el modo de producción ya caduco- e imponer uno más progresivo –en el ejemplo anterior, el Feudalismo-.

Con el tiempo, también este sistema se quedará caduco y una nueva clase –la de los burgueses- conquistará el poder e impondrán un nuevo sistema...

Lo importante de todo esto es que los cambios de MODO DE PRODUCCIÓN nunca se producen de manera gradual, sino como resultado de un proceso brusco, de un salto cualitativo, de un proceso revolucionario: la Revolución Francesa, que marcó el ascenso al poder de la burguesía francesa, es un buen ejemplo de cómo de brusco puede ser un proceso revolucionario. Significa romper con todo lo viejo e imponer lo nuevo, lo progresivo.

BASE Y SUPERESTRUCTURA

Hasta ahora nos hemos centrado, sobre todo, en los elementos económicos de la sociedad. ¿Por qué? Porque, como demostraron Marx y Engels, es en la esfera productiva donde se dan los elementos determinantes de una sociedad. Ahora bien, ¿qué pasa con las ideas, con las instituciones...?, ¿qué papel juegan en el desarrollo histórico?. A cada modo de producción determinado le corresponde una serie de elementos cuya misión es:

Legitimar el orden establecido.
Lograr, mediante la violencia, la perduración del orden existente.

Para ello, cada sistema emplea dos bloques de elementos:

Por una parte, las IDEOLOGÍAS –en formas filosóficas, políticas, jurídicas, artísticas...- que legitiman, justifican o hacen parecer como el mejor a cada sistema.

La ideología neoliberal trata de presentar al capitalismo como el mejor de los sistemas o, cuando menos, como el único posible. Los programas de televisión -desde los des-informativos hasta los concursos y demás programas basura- también generan en las masas una conciencia de que este es un sistema feliz y deseable... para que no protesten y no lo combatan.

Es decir, las alienan. Para la difusión de estas ideologías emplean los medios de comunicación, o como decimos nosotros, los medios de propaganda. Antes era el sermón del cura, hoy es Tele5, la cadena COPE, la SER,... que vienen a ser parecidos en cuanto a sus objetivos.

Por otra parte está el ESTADO. Pretenden hacernos creer que el Estado es una cosa que existe desde siempre, o que lo crearon las personas mediante un Contrato Social para hacer posible la vida de la gente: evitar los delitos, mantener el orden, preservar la vida...

Ambos argumentos son rotundamente falsos: en las sociedades primitivas no había Estado; este aparece curiosamente con el esclavismo, con la aparición de las clases sociales -por ejemplo, el Estado teocrático egipcio-.

Por otra parte, nadie ha preguntado jamás al pueblo si desea un Estado o no, simplemente se lo han impuesto, así que ¿de qué Contrato Social estamos hablando?.

Esto es porque la esencia del Estado es mantener el orden establecido mediante la coerción, la violencia y, a veces, con el terror.

Lenin definía el Estado como “violencia organizada de una clase sobre otra“. Es decir, el Estado Burgués está al servicio de la Burguesía, y esta lo utiliza para perpetuarse, para impedir que nada cambie: reprimir huelgas y manifestaciones, encarcelar subversivos, combatir al movimiento antiimperialista.

El Estado consta esencialmente de cuatro APARATOS REPRESIVOS: los cuerpos policiales, el ejército, la judicatura y las cárceles. A veces llega a emplear el terrorismo puro y duro (como por ejemplo los GAL).

El resto de las INSTITUCIONES, administración, partidos burgueses, escuelas, iglesias... sirven, o bien para administrar el capitalismo o para difundir sus ideologías entre las masas.

¿Qué relación existe entre la BASE ECONÓMICA -relaciones sociales de producción/fuerzas productivas- y la SUPERESTRUCTURA -ideologías, instituciones y estado-?.

Pues ocurre que cuando se producen cambios en la BASE ECONÓMICA (también llamada INFRAESTRUCTURA), esto tiene su reflejo en cambios en la SUPERESTRUCTURA.

Así, cuando se han producido cambios en la estructura económica española -flexibilización del despido, recorte de las pensiones, economía especulativa, reducción de salarios, precariedad laboral, contratos basura...- ello ha producido un cambio en la superestructura: por una parte nos bombardean con propaganda neoliberal, con cultura neoliberal -competitividad- y, por otra parte, se ha readecuado la estructura institucional - empresas de trabajo temporal, privatizaciones, absorción por parte del estado de los sindicatos antes de clase,....

Con el proceso de construcción de la Europa del Capital también nos han vomitado cantidades ingentes de cultura neoliberal, y las estructuras políticas se han tenido que amoldar a las nuevas estructuras del capitalismo europeo -incluso se está preparando el euroejército-.

Todos los cambios en las ideologías y en las estructuras institucionales se producen después de los cambios en las estructuras económicas, y no antes. Es decir, que la infraestructura determina la superestructura. Esta conocida ley que descubrieron Marx y Engels significa que la causa de todos los fenómenos y procesos que se producen en la órbita de la superestructura hay que buscarlos en la base económica, y los procesos que se producen en ésta hay que buscarlos en su propio desarrollo y en su propia lógica y no en otro sitio.

EL CAPITALISMO

El capitalismo es uno de los modos de producción basados en la Propiedad Privada sobre los Medios de Producción. Como es el que nos ha tocado combatir vamos a analizarlo de manera un poco más profunda.

El Capitalismo es un modo de producción que se instaura en Europa aproximadamente a partir de 1789 - con la Revolución Francesa- y, progresivamente se expande por todo el mundo.

Como sabemos, el cambio de sistema -del modelo Feudal al Capitalismo- se produjo de manera radical y revolucionaria. La Burguesía, que era la Clase Social objetivamente interesada en la desaparición del caduco modo de producción Feudal -porque impedía su enriquecimiento mediante los gremios, la estructura de posesión de materias primas por feudos...-, se puso a la cabeza de las masas para conducirlas hacia el Capitalismo.

La esencia del Capitalismo consiste en que los miembros de una clase -la de los Capitalistas- es propietaria de las fábricas, de las máquinas, de las herramientas de trabajo y de los materiales y materias primas, mientras que los miembros de otra clase -la del Proletariado , que no tienen nada de esto, poseen tan solo su propia fuerza de trabajo. Todo el mundo sabe que, aunque traten de vendernos las mentiras burguesas de que aquí todo el mundo es libre, y hace lo que quiere -no como en las Dictaduras Comunistas-, realmente sin dinero no puedes hacer absolutamente (los Burgueses confunden dinero con Libertad). Y además, hay que trabajar en las condiciones que marca el patrón.

De manera que, de Libertad, nada. Los Obreros están esclavizados y obligados a vender todos los días su fuerza de trabajo para poder malvivir.

Claro que según la Burguesía, no hay nada de malo en trabajar: al fin y al cabo ellos también trabajan -hay que tener la cara muy dura para llamar trabajo a embolsarse todos los años los millones de beneficios de sus empresas mientras se pasan la vida en sus yates-.

De todas formas, según ellos, en el proceso de producción, los Obreros reciben un Salario justo por su trabajo, y los Capitalistas ganan dinero porque aportan el Capital. Veamos esto detenidamente porque es aquí donde reside la esencia de la explotación Capitalista.

Vamos a ir despacito. Más o menos todos sabemos como se producen las cosas: los materiales van pasando de mano en mano, de trabajador en trabajador, hasta que sale un producto final. Por ejemplo, un trabajador tala un árbol, otro hace leña, un tercero la transporta durante dos horas hasta la fábrica, donde, en una cadena de producción, doce obreros van metiendo horas hasta que sale una silla.

Hasta aquí el Capitalista no aparece por ninguna parte. Bueno, sí: es el dueño del bosque, de las sierras, de los camiones, de la fábrica... o sea, es el dueño de todo, y además, paga a los Obreros.

Claro que también puede imaginarse uno una Cooperativa de Obreros que siendo los dueños de todo eso, llevarán a cabo el mismo trabajo y las sillas seguirían produciéndose. De modo que, ¿donde está el famoso trabajo del patrón?. Si no hubiera Capitalistas la producción seguiría adelante.

Pero, a lo que íbamos. Vemos como, a cada paso, el material va ganando valor: si a alguien se le ocurriera cambiar unos troncos por un coche -por ejemplo- le harían falta bastantes troncos. Pero con sillas la cosa es diferente.

Además, vemos como, a cada paso, el trabajo se orienta en una dirección concreta: los obreros de la fábrica trabajan para crear sillas y no mesas. Es decir, su trabajo define la utilidad del producto.

Así pues, vemos como las MERCANCÍAS -que por cierto, son los productos destinados al intercambio, o sea, los productos que se hacen para venderlos- tienen un doble valor: por una parte, sirven para algo, es decir, cubren una necesidad concreta.

A esto lo llamamos VALOR DE USO. Pero, por otra parte, las mercancías se intercambian unas por otras en una determinada proporción -por ejemplo, un coche dos mil sillas, y no por cuatrocientas-.

A esta capacidad de ser intercambiadas en determinadas proporciones es a lo que se denomina VALOR DE CAMBIO de las mercancías. Todo lo que el ser humano produce para ser intercambiado -es decir, toda mercancía- tiene un valor de cambio. El valor de cambio es siempre relativo a otra mercancía. Por ejemplo, el valor de cambio de un coche dicho en sillas es, por ejemplo, de dos mil.

El PRECIO de una mercancía, por otra parte, no es más que el valor de cambio de una mercancía expresado en dinero. Por ejemplo, si un tornillo vale 10 céntimos, eso quiere decir que su valor de cambio, dicho en dinero, son 10 céntimos.

Y el DINERO no es más que una mercancía que sirve para equiparar otras: en vez de andar por la vida cambiando troncos por coches -lo cual, aparte de una tontería, es muy poco práctico y obliga a conocer las equivalencias de unas ochocientas mercancías- es más fácil cambiar troncos por dinero y dinero por coches -o sea, vender y comprar-.

Toda mercancía tiene, por lo tanto, valor de uso y valor de cambio. Sigamos. ¿De dónde le viene el valor de uso y el valor de cambio a una mercancía?.

Respuesta de los capitalistas: de la empresa. ¡Por favor! Una empresa son un grupo de Trabajadores trabajando sobre unos materiales con unas herramientas y una maquinaria, más un patrón que se saca una pasta de todo el tinglado. Segunda respuesta de los capitalistas: Vale, el valor viene de los trabajadores y de las máquinas.

Ya, lo de siempre. Pero es que los trabajadores, aún sin herramientas, tan solo con sus manos, pueden producir cosas, mientras que un martillo no clava clavos solo, así por telekinesis. Y ahora que ya hemos machacado los argumentos de la Burguesía, sigamos.

¿Cual es, pues, la fuente del valor? Pues ya lo hemos dicho: unos obreros trabajan para talar la madera, otros obreros trabajan para construir una silla...

El trabajo es, efectivamente, la fuente de valor, de riqueza. Y el trabajo, como todos sabemos, se mide en tiempo, en horas.

Hasta aquí todos de acuerdo. Ahora bien, si el capitalista paga un salario a los obreros ¿Cómo es que saca ganancia, cómo es que está podrido de millones?.

Respuesta tonta del Capitalista: es que, al vender, especulo y entonces saco beneficio.

Este argumento es perfectamente imbecil: claro está que cada Capitalista especula -trata de vender lo más caro posible-.

Pero lo que gana cuando vende sus mercancías, lo pierde cuando compra las de los demás Capitalistas: materias primas, herramientas... o cuando compra bienes para sí mismo.

De modo que de ahí malamente puede salir la ganancia. Luego solo hay un sitio de donde puede proceder: de los obreros. ¿El sistema?. Fácil: basta con pagarles menos del valor de lo que producen.

Ejemplo rápido: Juanito Pérez produce, en las 8 horas de trabajo que dura su jornada, botellas de vidrio por un valor equivalente de 120 euros.

Pero el solo cobra un salario de 50 euros por sus 8 horas. Auí hay algo que no encaja: ¿Qué pasa con los 70 euros que faltan?.

Lo que todos suponemos: se las queda el Capitalista. Visto de otra manera: al ritmo que trabaja el tal Chús, en tan solo 3 horas y media ya ha producido producido botellas por valor de 50 euros -o sea, ya se ha ganado el sueldo-.

Pero él tiene que seguir trabajando el resto de su jornada. Luego trabaja 3 horas y media para el y 4 horas y media para el capitalista. Estas horas -llamadas TIEMPO ADICIONAL DE TRABAJO- las trabaja gratis, sin remuneración ninguna, y todo lo que se produce en ellas -las botellas por valor de los 70 dichosos euros- se las apropia el Capitalista, así, por la cara.

Pues bien, aquí es precisamente donde está el quid de la cuestión: bajo el modo de producción Capitalista, la Clase Burguesa explota sistemáticamente a la Clase Obrera mediante la apropiación gratuita del fruto del trabajo que los obreros realizan durante la parte de la jornada no remunerada. Por cierto, el valor producido en ese tiempo adicional es la famosa PLUSVALÍA.

En el proceso de desarrollo histórico del Capitalismo, los Capitalistas van ampliando y acumulando Capital. ¿Cómo?.

Vendiendo las mercancías y, con la ganancia que obtienen de la Plusvalía, comprando más fábricas, más materiales, más máquinas...

Porque el CAPITAL es precisamente eso: medios de producción empleados en la explotación social.

De hecho según va acumulándose el Capital surgen nuevas formas de Explotación Capitalista: las Sociedades Anónimas, los trust y los holdings -formas empresariales de principios de siglo-, y, finalmente, las multinacionales y transnacionales de nuestros días, en las que el capital de los bancos se alía estrechamente -mediante el crédito- al Capital industrial.

También ocurre que, al llegar un momento en que ya no es posible poner en circulación más Capital en su propio país -porque está empleada prácticamente toda la mano de obra-, la Clase Burguesa empieza a exportar Capital a otros países: las colonias inglesas, francesas y alemanas... donde además, los Obreros cobran menos y son menos protestones.

Todo esto, claro, a punta de fusil. A este periodo caracterizado por la fusión del Capital Industrial y del Financiero y a la exportación de Capital es al que se denomina IMPERIALISMO.

El Imperialismo no es "conquistar" otros países como nos enseñan en clase de historia.

Eso es Anexionismo. En el Capitalismo, se conquistan países para explotar a los trabajadores de esos países con Capital propio.

El Imperialismo, como lo definió Lenin es la fase superior y última del Capitalismo.

Es la internacionalización del Capital, al principio con tropas imperiales de Su Graciosa Majestad Británica, luego con dictadores títeres del Imperialismo y en nuestros días con pretendidas democracias fantasma: democracias tan democráticas como la Colombia vendida al imperialismo yankee por el "demócrata" Uribe.

LA LUCHA DE CLASES BAJO EL CAPITALISMO: EL MOVIMIENTO OBRERO

Ante esta situación de Explotación, al Proletariado le es necesaria la lucha en defensa de sus intereses como Clase: los intereses de la Burguesía –aumentar la explotación, la Plusvalía- y los del Proletariado –acabar con la Explotación Capitalista- son, evidentemente, antagónicos, opuestos, irreconciliables.

Desde el principio, el Proletariado empezó a organizarse para la Lucha. La historia del movimiento obrero es la historia del movimiento ascendente de la Lucha de Clases, desde formas muy primitivas y rudimentarias de lucha hasta la creación de estructuras de combate que permitieron la victoria de la clase obrera en numerosos países de todo el mundo.

Veamos los peldaños más importantes de las ORGANIZACIONES DE LUCHA obreras:

La ACCIÓN ESPONTÁNEA: es la primera forma de lucha. Surge a principios del siglo XIX, y va encaminada a la destrucción de maquinaria (ludismo), a la que se considera culpable de la explotación obrera.

Las MUTUAS DE SOCORRO –cajas de socorro a obreros enfermos, en paro...- tienen gran importancia, pues sientan las bases para los Sindicatos.

La creación de los SINDICATOS: surgen en Inglaterra –la Grand Trade Union en 1824-. El movimiento sindical, en todos los países, es, en un primer momento, de carácter local o por ramas. Progresivamente se tiende a las grandes centrales sindicales capaces de unificar las fuerzas del proletariado en su lucha contra la burguesía. La creación de los sindicatos es esencial en el desarrollo de la Lucha de Clases, pues supone la organización de obreros conscientes de pertenecer a una misma Clase Social.

Las INTERNACIONALES Obreras: a causa de la mundialización del capitalismo, se hace imprescindible la coordinación del movimiento obrero a nivel mundial. Para ello se organizan las Internacionales. La I Internacional –o Asociación Internacional de Trabajadores- fue creada y dirigida por K. Marx y F. Engels en 1866. Posteriormente, surgirán más Internacionales Obreras como la II Interacional o Internacional Socialista, la III Internacional o Internacional Comunista y la IV Internacional o Internacional Trotskista.

Los PARTIDOS OBREROS: consciente de que, en la lucha contra el Capitalismo, no sirve tan solo la lucha por los intereses llamados económicos – salarios, condiciones laborales...-, la clase obrera necesita organizar la lucha política e ideológica en torno a los Partidos Obreros, allá en el último cuarto del siglo XIX.

Más adelante hablaremos de las funciones y características del Partido.

Claro está que estas no son las únicas formas organizativas de la Clase Obrera, pero sí las más importantes y las que se desarrollan en todo el planeta conforme se desarrolla el Capitalismo.

Por cierto que no siempre conservan este orden cronológico y que, además, la historia del Movimiento Obrero –como todo- está lleno de retrocesos, zigzagueos, cambios.

Pero esencialmente, estas han sido las más importantes organizaciones de combate del Proletariado. Pero, ¿qué tipos de lucha lleva a cabo la clase obrera?. Pues fundamentalmente, de tres tipos. Son sus FRENTES DE LUCHA:

LUCHA ECONÓMICA: la lucha por los intereses inmediatos del proletariado –mejoras laborales, subidas de salarios, impedimento de despidos, convenios...-. Es el primer frente de lucha, al que llegan casi todos los trabajadores. Es la lucha por los intereses inmediatos de la clase obrera.

LUCHA IDEOLÓGICA: es el enfrentamiento a toda la basura ideológica de la burguesía, es quitarle a la gente determinadas ideas que lleva en la cabeza porque se las han metido por la tele o en la escuela. También consiste en luchar contra los que dicen defender a los trabajadores –PSOE, UGT...- pero, a la postre, defienden al capital.

LUCHA POLÍTICA: es la lucha por la que el proletariado consigue más “Zonas de Poder”, es decir, influencia social, capacidad de respuesta y combate, organización y coordinación... En último extremo, la lucha política es la lucha encaminada a la toma del Poder Político en sí –o sea, la Revolución-, como luego veremos. Claro que, así entendida, toda lucha es realmente lucha política: una huelga coordina y organiza a la Clase Obrera, un piquete aumenta su poder, una manifestación de trabajadores incrementa su influencia social, denunciar las mentiras del capitalismo encamina las ideas de los obreros hacia sus objetivos reales... Y, como el objetivo político de la clase obrera no es sino su emancipación económica, se entiende la, de otra manera misteriosa, afirmación de mar de que toda manifestación de la lucha de clases es, realmente, lucha política, y toda Lucha Política gira en torno a la lucha económica. Bien pensado, no resulta tan enrevesado.

Al Capitalismo hay que atacarle por todos los frentes. Y para ello, hay que utilizar siempre las FORMAS DE LUCHA más adecuadas.

Lenin decía que los Comunistas no despreciamos ninguna forma de Lucha por cuestiones morales.

Y es que forma de lucha hay muchísimas: propaganda –panfletos, carteles...-, manifestaciones, huelgas, lucha en los Parlamentos Burgueses...- y también –como demuestran las FARC en Colombia o el NPA en Filipinas-, los sabotajes e incluso la Lucha Armada –Guerrillera o Insurreccional-.

Todo depende de las circunstancias concretas, de emplear las formas de lucha que mejor se adecuen a las características y a los niveles de la lucha de clases en cada momento y en cada lugar.

Por ejemplo, en una Democracia Burguesa como la española, donde podemos utilizar (por ahora) métodos legales de lucha, hay que trabajar en los parlamentos, utilizar vías “pacíficas” de lucha..., porque, si no, pasará lo que les pasa a los GRAPO: que son cuatro y el del tambor y no les presta atención nadie.

Pero, allí donde, como en Colombia o Filipinas, hay dictaduras camufladas de Democracias, es preciso utilizar otras formas de lucha, que demuestran su validez por el amplio apoyo popular con el que cuentan.

Organizar a la clase obrera en sus distintas formas, atacar en los tres grandes frentes y utilizar siempre las formas de lucha adecuadas. Eso es lo que toca.

Y DESPUES... ¿QUE HACER?

En cuanto que Comunistas, se supone que todos queremos Luchar contra el Capitalismo. Hasta aquí, de acuerdo. Y, además, queremos construir el Comunismo –¡claro!-.

Pero entre una cosa y otra, no sabemos muy bien que viene. Es decir: ¿Cómo vamos a quitar el Capitalismo y poner en su lugar el Comunismo?.

Respuesta que todos sabemos: la Revolución. Claro, la Revolución. Pero ¿qué es, en qué consiste y –lo más importante- cómo se hace realmente una Revolución?.

Y, por otra parte, ¿porqué una Revolución y no un proceso de Reformas una vez que ganemos las elecciones?. Los Socialdemócratas llevan casi cincuenta años con eso y, en los países Nórdicos, no les ha ido tan mal.

Por partes. La duda entre Revolución y Reforma quedó aclarada hace ya bastantes añitos por el Camarada Lenin: los Capitalistas no van a permitirnos instaurar el Socialismo. No van a permitir que llevemos a cabo profundas transformaciones valiéndose, además, de su Estado.

El caso de Salvador Allende en Chile y el Golpe de Estado de Pinochet, o el levantamiento militar de Franco ante la victoria electoral del Frente Popular en 1936 es sumamente ilustrativo de lo que es la Reacción Burguesa ante un proceso Socialista “legal”.

Pero, por si alguien no estaba convencido, los Socialdemócratas Occidentales lo han dejado bien claro: para empezar, por lo de Occidentales.

Porque, que sepamos, el famoso Estado del Bienestar solo lo han intentado crear en Occidente, mientras tres cuartas partes del mundo se pudren en la miseria.

Para esos toca Estado del mal-estar. Pero es que, además, ¿ha desaparecido la explotación en estos estados?. ¿han desaparecido las clases, la gente que se enriquece a costa del trabajo ajeno?. ¿han desaparecido, acaso, la policía, el Estado, el ejército, la discriminación racial o sexual?. ¿el pueblo es dueño de si mismo?.

Respuesta inmediata a todas estas preguntas: no. Y aquí, en el estado español, ni pleno empleo –que de paro los jóvenes sabemos mucho-, ni redistribución de la renta, ni nada de nada. Así que, vayan a otro sitio a vender esa moto.

Y, ahora, a lo nuestro. Según se va desarrollando el Capitalismo, sus crisis son cada vez más agudas: la que enfrenta a Obreros contra Capitalistas, la que enfrenta a las Clases Populares de los países explotados contra su Burguesía Nacional y contra la Burguesía Internacional, la que enfrenta a los propios Capitalistas por rapiñar la riqueza... y junto con estas, otras secundarias: la degradación medioambiental por culpa de la producción caótica capitalista, la doble explotación de la mujer o de el joven... Es decir, van madurando las CONDICIONES OBJETIVAS para que se produzca un proceso revolucionario.

Por otra parte, y si los partidos y organizaciones Obreras y Comunistas hacemos bien nuestro trabajo – Lucha Política e Ideológica-, si vamos organizando a la Clase Obrera y, en torno a ella al resto de las masas, si vamos difundiendo entre los trabajadores una conciencia revolucionaria, se van creando unas CONDICIONES SUBJETIVAS. Es decir: para poder hablar de proceso revolucionario, primero tiene que PODER haber una Revolución, a la vez que las masas deben QUERER llevarla a cabo.

Pero una Revolución no consiste en tomar las armas, pegar cuatro tiros y ya está. Eso es lo que creen los Anarquistas: una mañana nos levantaremos todos y, ¡hala!, acabaremos con el Capitalismo.

Pero las cosas no son tan sencillas: ¿los Burgueses van a desaparecer así porque sí?, ¿por qué digamos “queda abolida la Propiedad Privada” esta desaparecerá sola?, y ¿qué ocurrirá si los Capitalistas llevan a cabo una Guerra Civil para tratar de acabar con el Socialismo –como, por otra, han intentado en todos los países que han comenzado una Revolución Socialista-?.

Sabemos que estamos viviendo en una sociedad con Clases, con Estado, con Explotación... y que, cuando esta se derrumbe, se impondrá una sociedad de Igualdad, sin Slases y sin Estado. Pero eso no quiere decir que la explotación, las clases y el Estado puedan desaparecer de un plumazo. La historia demuestra que con la Revolución comienza la construcción del Socialismo, no acaba. Al revés, viene lo más difícil.

La historia del Movimiento Obrero Revolucionario nos enseña que existen etapas para acabar con el Capitalismo. Dicho de manera esquemática, aunque esto NO quiera decir que hay que dar estos pasos como si esto fuera una receta de cocina, son las siguientes:

1º.- Organización de las masas trabajadoras en torno al Proletariado –que es la clase más combativa y a la que más interesa la desaparición del Capitalismo-. Organización del Proletariado en torno a su Vanguardia, que es su Partido Comunista. El Partido se compone de los elementos más destacados, más conscientes de la necesidad de llevar a cabo la Revolución, de cuadros organizadores, propagandistas y agitadores de masas, de dirigentes de la Clase Obrera. Difusión de la conciencia de clases desde sus formas inferiores –para la Lucha Económica- hasta las más elevadas –ser conscientes de su papel Histórico Revolucionario.

2º.- Es importante la relación que existe entre el Partido y las masas. Ambos son partes de la Clase Obrera. El Partido reúne, como decíamos, a los elementos más destacados del Proletariado. Su tarea es organizar y dirigir la actividad de las masas hacia la consecución de sus objetivos, así como difundir la conciencia de clase. Esto es, es la VANGUARDIA DEL PROLETARIADO, la parte más combatiente de la Clase Obrera. Conforme aumenta la conciencia de clase, y después, en el Socialismo –como veremos-, cada vez más elementos de las masas alcanzan las posiciones de la vanguardia, hasta que la diferencia desaparece. Eso ocurrirá plenamente en el comunismo.

3º.- Construcción del PODER OBRERO: no podemos hacer la Revolución y sentarnos a esperar que caiga el Socialismo del cielo. Es preciso llevar a cabo la subversión completa del Capitalismo, expropiar a los Capitalistas, organizar la producción, la enseñanza, la defensa de la Revolución... y múltiples tareas en las que es preciso ir preparando un PODER OBRERO, un futuro Estado Proletario que asuma el poder y dirija la transformación de la sociedad capitalista en Socialista. En Rusia, por ejemplo, el Poder Obrero adoptó la forma de los Soviets. El Poder Obrero es la organización de lucha más elevada que existe aún dentro del Capitalismo.

4º.- Después, cuando las condiciones son óptimas para ello, es preciso conquistar el Poder Político. Esto no tiene nada que ver con “tomar el Estado” o “dar un golpe de Estado”. Al Proletariado de nada le sirve el viejo aparato del Estado burgués, lleno de funcionarios adictos al capitalismo. Necesita su propio Estado. En lo que consiste, pues, es en asaltar el poder político, en traspasar el poder de los órganos Burgueses a los Proletarios. Esto, por supuesto, tiene que hacerse de manera brusca y revolucionaria –pues la Burguesía nunca lo permitiría de buena gana-. En otras palabras: todo el poder para los Soviets.

5º.- El tema de la violencia Revolucionaria es secundario. Se deberá hacer uso de la violencia en la medida en que esta sea necesaria, ni más ni menos. Pero el acto de toma del poder y hacer desaparecer a la clase dominante es, en sí, violento y brusco. La conquista del poder político puede adoptar formas más o menos pacíficas de transición o una vía insurreccional –como en Rusia- o guerrillera – como en Cuba-. Lo fundamental es elegir el momento. Lenin –que en esto de hacer Revoluciones algo sabía- decía que el momento propicio para asaltar el Poder Político es cuando “los de arriba ya no pueden gobernar ni por un momento más y los de abajo ya no quieren ser dominados ni un momento más”. No se puede, decía Lenin, jugar a la insurrección. Levantar a las masas antes de tiempo tiene consecuencias funestas, lo mismo que esperar y dejar pasar la oportunidad. Hay que determinar el momento más adecuado –una crisis económica seria, una guerra...- en la que el enemigo de Clase es débil y el Proletariado fuerte, decidido y unido. Y, una vez se pasa a la insurrección, no detenerse, llevar el proceso hasta el final.

6º.- A partir de que el poder pasa a manos del Proletariado, comienza una etapa de transición denominada DICTADURA DEL PROLETARIADO. Desde el momento en que el Proletariado toma en sus manos el poder, se constituye una reacción –que trata de volver al pasado Capitalista- y que emplea todos los medios a su alcance para acabar con el Poder Socialista: guerra civil, intervención extranjera, golpe de estado, sabotajes... El Proletariado debe, para poder comenzar a construir el Socialismo, aplastar toda Reacción. La Clase Dominante, que ahora es Clase Dominada, debe desaparecer como Clase Social: expropiación de sus propiedades, trabajo obligatorio, encarcelamiento de los elementos más peligrosos de la contrarrevolución y, en algunos casos –como ocurrió con el zar y su familia-, la aplicación de la más implacable justicia Revolucionaria. Durante este período las clases siguen existiendo, y por lo tanto, también la Lucha de Clases, y de manera más cruenta. La diferencia reside en que, ahora, el poder está en manos de la Clase Obrera, y existe un Estado Obrero para reprimir a la Clase Burguesa. La Dictadura del Proletariado es, evidentemente, una Dictadura en el sentido de que se ejerce el poder de manera violenta e ilimitada. Pero la dictadura del Proletariado es DEMOCRÁTICA porque la ejerce la mayoría de la población: el Proletariado en alianza con el Campesinado y otros sectores de la sociedad sobre una reducida minoría –la Clase burguesa derrotada- y no al revés, como en el Capitalismo.

7º.- Para acabar con el Capitalismo, lo fundamental es atentar contra su esencia, es decir, la Propiedad Privada de los Medios de Producción: la principal tarea de la Dictadura del Proletariado, junto con el aplastamiento de la Reacción Burguesa y de la Contrarrevolución, consiste en la abolición de la Propiedad Privada, tanto en lo formal o jurídico como, especialmente, en lo efectivo: la Nacionalización completa de todos los Medios de Producción. De esta manera se sientan las bases objetivas para la construcción de Socialismo como a continuación veremos.

EL SOCIALISMO Y EL COMUNISMO

Con la desaparición objetiva de las Clases Sociales, la consolidación del Estado Socialista y el fin de la Reacción Contrarrevolucionaria abierta, comienza la etapa de construcción del Socialismo.

El SOCIALISMO es en sí Comunismo, aunque en una fase inferior: todavía existen Clases –el Proletariado, el Campesinado, la Burguesia Intelectual- y existe un Estado –el Socialista-.

Pero, por una parte, las relaciones entre el Campesinado, el proletariado y la Burguesia Intelectual no son antagónicas, sino que persiguen el mismo fin: la construccion del Comunismo. Y, por otra parte, el Estado Socialista no es un Estado ya.

Porque, conforme el poder va pasando realmente a las masas –la administración de la economía, de la vida, de la autodefensa...- el Estado va desapareciendo, “extinguiéndose”, como decía Engels. Conforme avanza el socialismo, se extingue el Estado, y las distinciones entre las dos clases amigas se difuminan hasta fraguar una nueva categoría histórica: cuando ambos participan de igual manera en la gestión económica de los medios de producción, se conforma el Pueblo, sin diferencias clasistas.

Es esencial tener en cuenta cual es el medio principal para la socialización efectiva y real de los medios de producción: la ECONOMÍA PLANIFICADA. Esto quiere decir que la evaluación de las necesidades sociales, el cómo producir los bienes que se necesitan para satisfacerlas, la producción misma, su distribución y su consumo no son, como en el capitalismo, decididos por las grandes multinacionales, ni existe superproducción en unos sectores y escasez en otros, sino que, al planificarse todo el proceso productivo, se puede adecuar tanto a las necesidades como a la capacidad real de producción de las masas.

Progresivamente, la planificación económica se va descentralizando hasta que cada individuo es consciente tanto del proceso general de producción como de sus tareas concretas, y participa en su gestión, administración y decisión.

Por otra parte, con el socialismo, y al calor de las nuevas relaciones sociales de producción –las socialistas-, se va formando un nuevo tipo de persona: el individuo no egoísta –pues ya no existe la propiedad-, el individuo que entiende como iguales a los demás –porque ya no existen las clases-, el individuo que forma parte conscientemente de la planificación y ejecución de la producción, de manera seria pero ilusionada: en una palabra, el hombre nuevo socialista.

De esta manera, conforme se transforma la infraestructura económica, va cambiando la superestructura ideológica –tanto las instituciones como la mentalidad de las personas-.

Cuando el socialismo, gracias a la economía planificada y a las inmensas fuerzas productivas desatadas por la Revolución, alcanza unas grandes dimensiones, cuando la técnica y la ciencia están desarrolladas, cuando la mayoría del Pueblo participa activamente en la administración de la vida social, cuando ya no existen diferencias de clase, cuando el Estado prácticamente desaparece y, lo más importante, cuando el socialismo ha triunfado en todos o la mayoría de los países del mundo –y, por lo tanto, no existen ya amenazas reales para el triunfo del proletariado- se alcanza el COMUNISMO, régimen histórico caracterizado por la inexistencia de clases, Estado ni explotación, y en el que se cumple la consigna “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad”.

Es decir, como, por una parte, la producción ha aumentado de forma gigantesca gracias a la planificación de la economía y, por otra parte, ya ha surgido y se ha difundido, de generación revolucionaria en generación revolucionaria, el hombre nuevo socialista, con una forma de pensar completamente distinta de los prejuicios y valores burgueses, será posible que cada individuo aporte al colectivo aquello que pueda, y reciba del trabajo social aquello que necesite para satisfacer sus necesidades. Con el triunfo del comunismo dejará de ser necesario un aparato represivo – Estado-, pues desaparecerán las causas objetivas que de le dieron vida: las clases.

El triunfo del comunismo no es un deseo de unos cuantos, o una utopía, como suele decirse –incluso en nuestras propias filas-. El comunismo es un modo de producción histórico inevitable. El comunismo significa el fin de miles de años de explotación, precisamente porque la explotación del hombre por el hombre ha dejado de ser progresiva: es reaccionaria, anticuada y vieja. El comunismo se impondrá porque así lo dictan las ineluctables leyes de la historia, condensadas en la ciencia marxista-leninista. Su triunfo imparable, por mucho que le pese a la burguesía. A nosotros, a nuestra capacidad de trabajo, a las masas obreras y a su Partido compete que esto se produzca dentro de muchos años o, por el contrario, que nosotros mismos podamos ver con nuestros propios ojos la victoria del comunismo.